martes, abril 7

¿No les importan los problemas estructurales, o los desconocen?

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Ángel Verdugo

Economía sin lágrimas

Por ÁNGEL VERDUGO

En las tres semanas y media transcurridas desde el 1 de julio, hemos podido escuchar y empezar a conocer, dado el perfil anodino y oscuro de no pocos de ellos, a los eventuales integrantes del gabinete de López. Lo hemos podido hacer, por ello les doy las gracias, por el torrente de ocurrencias y desatinos que cada uno -junto con López-, han tenido a bien regalarnos.

Las ocurrencias y desatinos escuchados, si bien exhiben el desconocimiento que no pocos de ellos tienen de la realidad que priva en el país, no significan en modo alguno que ellos piensen que no la conocen. Por el contrario, de la noche a la mañana sufrieron una conversión casi religiosa: Se acostaron ignorantes, y despertaron expertos.

En ese torrente de ocurrencias y desatinos hay algo que iguala a los hoy expertos; el común denominador en lo que han dicho, si fuéremos responsables, debería alertarnos en cuanto al papel que eventualmente jugarían en el gabinete. Muchas ocurrencias entre las cuales, no pocas parecen un mal chiste; un ejemplo bastaría: El de la eventual secretaria de Economía, Doctora Márquez, que afirmó que va a generar un mercado de nicho con la exportación a la República Popular China de mole artesanal.

¿Qué falta pues, entre tanta ocurrencia y desatino que en estos días han tenido a bien lanzar, urbi et orbi, los mencionados para formar parte, eventualmente, del gabinete legal y ampliado de López? Casi nada, ¡los problemas estructurales de México! Faltan en sus dichos, los problemas que desde hace decenios nos han impedido crecer a una tasa por encima del mediocre 2.1-2.2% que nos caracteriza desde hace, por lo menos, 30 años.

¿Dónde está la idea de actualizar leyes caducas las cuales, de haber sido pensadas como estímulo, hoy son grandes obstáculos? Eso son la Ley Agraria —antes Código Agrario— y la Ley Federal del Trabajo, por ejemplo.

¿Qué han expresado aquéllos, de la sobrepoblación laboral de Pemex y CFE? ¿En verdad piensan que ambas son viables con esos excesos de personal, y con Contratos Colectivos que, en vez de beneficiar al trabajador, únicamente corroen los cimientos de la empresa?

¿Y qué decir de los sistemas de pensiones en ambas empresas productivas del Estado y en el IMSS, por citar sólo tres ejemplos? ¿Y qué con las decenas de sistemas de pensiones en igual número de universidades públicas? ¿Y por qué no hay una sola idea u opinión acerca de la magra contribución a las cuentas individuales donde el trabajador aporta, únicamente, el 1.125% de su salario bruto (del porcentaje total del 6.5%) lo cual, de trabajar ininterrumpidamente durante 35 o más años y sin retirar un peso, a lo más obtendría una pensión equivalente al 25-26% de su último salario?

¿Por qué nada se dice del problema que significa para millones de trabajadores, haber migrado durante su vida laboral del sector público al privado o viceversa, que les impide obtener una pensión? ¿Por qué el ruido con un programa que no tiene pies ni cabeza en cuanto al número de beneficiarios, menos acerca de los requisitos para poder tener acceso al mismo y sin los recursos para fondearlo sanamente como es el que han llamado Apoyo a los NINIS? ¿Acaso lo que importa es formar un contingente de beneficiarios que, en tres y/o seis años votarían por Morena? ¿Es ése el verdadero fin de dicho programa?

¿En verdad es viable, técnica y financieramente, ese ferrocarril en la Península de Yucatán? ¿Acaso lo es el ferrocarril en el Istmo de Tehuantepec?  ¿Cuándo y quiénes elaboraron los estudios de factibilidad de ambos ferrocarriles?

Así podría seguir, horas y horas, citando ejemplos de problemas estructurales graves los cuales, parecen no interesar a quienes eventualmente serían gobierno. ¿Estamos entonces ante una nueva gobernación, la de las ocurrencias y desatinos, y los proyectos apantalla incautos?

¡Pobre México!

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