domingo, noviembre 17

Nueva amenaza para Seyba

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Posible desmantelamiento del buque Caballo Azteca en costas seybanas conllevaría un enorme riesgo ecológico / Apicam, Alcaldía y pescadores dicen desconocer intenciones de Oceanografía y Montserrat Sand

Mientras se preparan para la próxima temporada de pulpo, los pescadores de Seybaplaya ni se imaginan que pronto podría tener lugar una nueva tragedia ecológica en sus costas: la decisión de la empresa Oceanografía de desguazar frente a esta comunidad pesquera el Caballo Azteca, buque de 10 mil 690 toneladas de peso bruto.

Alguna vez orgullo de la flota de Oceanografía S.A., Caballo Azteca, de 163.9 metros de eslora y 22.46 de manga, hoy enfrenta el destino del desguace, lo que podría ocurrir posiblemente en los muelles de la cementera Montserrat Sand, en Seybaplaya, aunque todo parece indicar que los propietarios de la nave carecen del permiso correspondiente.

Pescadores de Seybaplaya consultados por POR ESTO! dijeron que el barco que sirvió para abastecer las instalaciones petroleras costa afuera de la Sonda de Campeche arribó al puerto hace algunos días y que, al parecer, se encuentra encallado y hasta el momento no ha sido atracado en el muelle privado de la cementera.

Los seybanos afirmaron que por tratarse de maniobras que realizan particulares, con el aparente consentimiento de las autoridades marítimas y portuarias, a ellos no se les ha informado cuál sería el destino del buque, cuya desgracia inició en febrero del 2014, cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) intervino a la empresa de Amado Yáñez Osuna por un fraude cometido en agravio de Citibanamex.

Huida de Caballo Azteca

Tras la toma de las instalaciones de Oceanografía en Ciudad del Carmen, Veracruz y la Ciudad de México, varios de los buques al servicio de la empresa de Amado Yánez, pero que estaban arrendados a una naviera noruega, fueron sacados del puerto y fondeados en aguas internacionales para evitar su decomiso por parte de la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

Entre los buques que fueron elegidos para tal maniobra se encontraban precisamente Caballo Azteca, Caballo Maya y Osa Goliath; sin embargo, pronto regresarían al puerto carmelita debido a la falta de comida y agua.

El Caballo Azteca, construido en 1987 y parte de la flota de suministros costa afuera de Oceanografía, permaneció tomado durante varios años por su tripulación y oficiales. Luego de algún tiempo, el buque fue reportado a la deriva, hasta que en septiembre del 2017 fue varado frente a Sabancuy. Asimismo, también se tuvo conocimiento de al menos un incendio a bordo, durante el tiempo en que permaneció abandonado.

La embarcación, que ya había sido objeto de embargos provisionales, finalmente salió a remate en marzo del presente año, tras el fallo de la Junta de Conciliación y Arbitraje a favor de 70 trabajadores.

Exhortos de la Semar

Desde la pasada administración federal, Oceanografía fue exhortada por la Secretaría de Marina (Semar) para que retirara sus embarcaciones varadas del litoral carmelita, por lo que técnicamente el Estado pudo haber reclamado los cascos; sin embargo, eso no ocurrió y algunos buques como el del Eclipse, que fue volcado por una fuerte marejada en enero del 2018, continúan generando un severo daño al ecosistema marino.

Aunque las organizaciones de pescadores afirman lo contrario, entidades como la Dirección del Area Natural de Protección de Flora y Fauna “Laguna de Términos” aseguran que los barcos encallados de Oceanografía no están generando mayores daños al ecosistema y que sus cascos son objeto de constantes monitoreos.

Amado Yáñez, el ecologista

Sin embargo, en forma paralela a la tragedia empresarial y laboral de Oceanografía, sobrevino el tema ecológico, el cual nunca fue atendido por el empresario Amado Yáñez Osuna durante todo el tiempo en que sus barcos estuvieron, primero, anclados y, luego, varados en el litoral carmelita, donde fueron arrojados desde desechos que generaba la propia tripulación, el óxido propio de la corrosión del casco, al que no se le dio mantenimiento durante varios años, hasta residuos de carburantes, cuyo destino fue el mar.

Sabedor de que seguramente perderá el buque, Yáñez Osuna recientemente decidió mover la embarcación lejos de las manos de los trabajadores que reclaman el pago de salarios caídos y liquidaciones de Ley que reclaman desde hace cinco años.

Se sabe que el miércoles 24 de julio, Oceanografía, sin la aparente autorización de la Capitanía de Puerto, remolcó la embarcación hasta Seybaplaya, donde actualmente permanece encallada, a unos dos kilómetros del muelle de la cementera Montserrat Sand, donde sería desguazada.

En febrero del 2018, un juez regresó parte de sus activos a Yáñez Osuna e inmediatamente se dijo que el petroempresario estaba listo para volver a competir por contratos de Petróleos Mexicanos (PEMEX); sin embargo, la noticia también incentivó a sus ex trabajadores y acreedores, sobre todo con los que tiene deudas o pago de laudos pendientes.

Empero, como era de esperarse, debido a sus antecedentes, la situación económica no pintaba nada bien para Oceanografía, motivo por el cual ha tratado de evadir sus compromisos legales, sobre todo los del plano laboral.

Ahora, sin el respaldo de sus amigos políticos –a Oceanografía se le vinculó con los ex presidentes Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa-, difícilmente logre el mismo auge que la empresa tuvo durante las administraciones federales 2000-2006 y 2006-2012, cuando fue una de las empresas favoritas de PEMEX.

Seybanos desprevenidos

Según fuentes dignas de crédito, el imponente buque Caballo Azteca fue traído a Seybaplaya para su desguace, situación que dicen desconocer tanto la Administración Portuaria Integral de Campeche (Apicam) como el alcalde Diego Pablo Palomo Ku, así como varios dirigentes pesqueros consultados por POR ESTO!.

No se tiene conocimiento de que exista en Campeche algún sitio apropiado para el desguace de buques del calado de Caballo Azteca, además de que se sabe que dicha labor demanda el manejo adecuado de los desechos, sobre todo los que suponen un grave daño al medio ambiente.

Fuente: PorEsto

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