martes, noviembre 19

Operación sospechosa

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Confiaba en que no pasaría nada, señala afectado

Un pequeño ganadero de Sucilá denuncia un nuevo caso de aparente corrupción entre funcionarios de la exdelegación de Sagarpa en Yucatán (hoy Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural) y empleados de una empresa de equipos de irrigación, que lo mantiene con una amenaza de embargo y problemas de salud.

El ganadero afectado es Román Aurelio Dzib Camelo, dueño del rancho San Román —de 50 hectáreas—, quien relata la pesadilla que vive “por creer en la Sagarpa”.

Esta dependencia (encabezada entonces por Pablo Castro Alcocer) junto con la empresa Corporación Mexicana para Proyectos en Agronegocios (Copra) S.A de C.V, le ofrecieron “con muy mala fe”, dice, reactivar el sistema de riego de su rancho con recursos públicos a fondo perdido, aunque después supo que eso era mentira.

Según Dzib Camelo, bajo engaños, le hicieron firmar documentos con tal de justificar la obra y liberar los recursos federales, más de un millón de pesos, que él nunca vio. “Todo se quedó en manos de ellos, y ahora la Sagarpa me exige pagar $511,000 o embarga mis bienes”.

“Nunca pensé que esta pesadilla, que ya me ocasionó diabetes y cáncer en la nariz, podría ocurrirme”, dice. “Tenía plena confianza de que no pasaría nada, pues estaba metida la Sagarpa”.

Este caso es exactamente igual a otro publicado por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, el 1 de noviembre.

En esa fecha, el pequeño ganadero de Colonia Yucatán Emiliano Chan Aguilar, de 88 años, denunció haber firmado un contrato con Copra y la Sagarpa para reactivar el sistema de riego de su rancho, en la creencia de que todo era a fondo perdido.

Meses después, esa dependencia lo amenazó con embargar sus bienes si no pagaba la mitad de lo supuestamente invertido en su rancho, que era una obra, dijo, “de mala calidad y que nunca se terminó”.

Central 9 tiene reportes de la eventual existencia de decenas y hasta cientos de casos parecidos en todo el Estado.

En entrevista, Dzib Camelo cuenta que a fines de 2015 dos enviados de Copra lo visitaron en su rancho. Éstos le ofrecieron rehabilitar su sistema de riego de 30 hectáreas, paralizado desde hacía años, mediante un programa de apoyo del gobierno federal, sin hacer alguna aportación a cambio.

“Estas personas”, afirma, “insistieron en su propuesta, en forma muy amable y en reiteradas llamadas telefónicas con tal, luego lo supe, de que firmara la solicitud de apoyo. Aunque al principio dudé, al final decidí aceptar”.

De acuerdo con el ganadero, poco después Ismael Benítez Reyes, gerente operativo de Irrigación de Copra, y David Hau, representante de la Sagarpa en Sucilá, visitaron su rancho junto con él para dictaminar la factibilidad del proyecto.

Cuando Benítez Reyes se despidió de Dzib Camelo, éste le dijo, según él: “no te preocupes, ahora le doy su lana a Hau para que apruebe tu solicitud”, e insistió: “usted no tiene que pagar nada”.

Más adelante firmó la solicitud en las oficinas de la Sagarpa en Mérida y allí le pasó lo mismo que a don Emiliano: firmó varias hojas sin que le dejaran ver el contenido. Junto con ellos estaban ocho o diez personas más en la fila.

También le pidieron endosar un cheque a favor de Copra —que la Sagarpa había designado de antemano como responsable de la obra en su rancho— y varios pagarés.

“Por mis manos no pasó ni un centavo”, afirma.

Una vez firmados esos documentos, le dejaron de hablar de Copra.

Cuando él les llamaba para preguntarles cuándo iniciarían los trabajos, ni caso le hacían y hasta se burlaban.

“Fui muchas veces a sus oficinas en la colonia El Provenir y en una de ellas me atendió el directivo Wílmer Medina”.

“Ya estoy fastidiado, por favor, vengan a poner la obra o los denuncio en la prensa”, le dije.

“Sí”, me respondió en tono burlón, “denúncianos en Televisa…” (Continuará).—

Fuente: Diario de Yucatán

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