miércoles, abril 14

Otra vez, helicóptero

0
2796

Otra vez, helicóptero

Por Yuriria Sierra

• Lo ocurrido en la sierra michoacana revela la falta no sólo de protocolos, sino también de mantenimiento que se les da a las aeronaves en nuestro país, lo mismo si están al servicio del Estado o del sector privado.

Vaya protocolos. En la confirmación, el gobernador Silvano Aureoles refirió la posible causa a lo sucedido a su secretario de Seguridad: “Todo indica que las condiciones climatológicas provocaron la caída de la aeronave…”, expresó en Twitter al momento de informar el accidente donde también murió el director del Seguro Popular de Michoacán. Y aunque tuvo la “delicadeza” de precisar que hay que es esperar el resultado de las investigaciones, ¿no era mucho más prudente no ir más allá de la confirmación del accidente?

“Esperaremos y seremos respetuosos de los peritajes de las autoridades competentes, en este caso, la Fiscalía General de la República, la Fiscalía General del Estado, así como la Dirección General de Aeronáutica Civil…”, declaró más tarde en una conferencia de prensa. Sin embargo, lo ocurrido en la sierra michoacana revela la falta no sólo de protocolos, sino también de mantenimiento que se les da a las aeronaves en nuestro país, lo mismo si están al servicio del Estado o del sector privado.

El de ayer es el quinto accidente de este tipo que vemos en los últimos ocho años. Lo sucedido con José Martín Godoy y Germán Ortega, quienes eran transportados en un Bell 206, se une a la lista donde también aparecen la caída del helicóptero Agusta A109S en diciembre de 2018, donde murieron la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y su esposo y senador, Rafael Moreno Valle; el desplome del helicóptero en febrero de 2018, donde viajaba el exsecretario de gobernación, Alfonso Navarrete Prida, y el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, quienes sobrevivieron, aunque en tierra, el percance provocó la muerte de dos personas; también la caída del Jet Ranger donde viajaba el excandidato del PRI a la gubernatura de Guanajuato, Juan Ignacio Torres Landa, en 2013; y aquél donde murió Francisco Blake Mora, secretario de Gobernación, abordo de un Eurocopter AS332 de la Fuerza Aérea Mexicana en 2011.

En el caso de lo sucedido en Puebla, donde a la tragedia le siguió una tormenta política, la investigación para determinar qué sucedió aún está abierta. Han pasado varios meses y no tenemos certeza de qué fue lo que ocurrió; por eso fue aún más irresponsable que a los primeros minutos de conocer la noticia la mañana de este miércoles, ya se hiciera referencia al clima como la posible causa. Una falta absoluta a los protocolos de seguridad que tuvo que corregir el fiscal estatal: “en este momento hemos realizado los primeros actos de investigación que son idóneos y pertinentes, pero también expresamos nuestra postura de no adelantar afirmaciones concluyentes con relación al acontecido…”, como señaló en una segunda conferencia de prensa ofrecida tras el accidente.

La coyuntura actual exige investigaciones prontas, pero también precisas. La constancia de este tipo de accidentes obliga al mayor tacto posible y al generar mejorar los protocolos de seguridad, porque, al parecer, no hemos aprendido nada. Cinco accidentes de este tipo en ocho años son demasiados.

Fuente: Excelsior.

Leave a reply