domingo, julio 21

Padres prefieren que las redes sociales eduquen a sus hijos: docentes

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Para Mónico y Silvia Maria, docentes con más de 30 años de experiencia magisterial, las redes sociales, lejos de ser un apoyo para la educación, opinan que han contribuido a una mala formación, tanto de padres de familia como para los estudiantes que actualmente cursan el nivel básico, lo cual los anima a dejar el aula para jubilarse.

El destino alcanzó al profesor Mónico Canché Balam, quién por méritos propios logró salir de la comunidad del Paraíso, ubicada en el municipio de Maxcanú, para convertirse en docente, sin embargo, luego de tres décadas de servicio espera retirarse y asegura que los padres de familia prefieren que sus hijos los eduquen las redes sociales, lo que ha generado que el respeto se pierda.

“Ya hubo un cambio muy rotundo con los papás que no le ponen mucho empeño con los niños, los tienen muy abandonados. El papá y la mamá trabajan y los niños pasan más horas solos, sin hacer la tarea. Ahora mayormente se la pasan con el celular, por eso mayormente los niños no cumplen en la escuela”, dijo el profesor.

Recordó que por sus propios méritos logró salir de ese poblado de Maxcanú, donde cursó su instrucción básica en una escuela incompleta, sin otra motivación más que la de superarse, pues su padre lo llevó al campo a aprender a trabajar, sin embargo algo le decía que ese no era su lugar, por lo que decidió buscar otras oportunidades de desarrollo.

“A raíz del trabajo que hacía en el campo me hizo reflexionar sobre lo que sería mi futuro en la educación, ser un muchacho preparado para seguir adelante”, explicó Canché Balam.

Tras egresar en el año 1988 de la escuela normal, señaló, fue enviado a trabajar a Villahermosa para trabajar como docente, sin embargo un problema con sus documentos hizo que regresara a Yucatán, donde le tocó vivir el Huracán Gilberto.

Después, precisó, comenzó un recorrido que duró 30 años por escuelas ubicadas en los municipios de Yaxcabá, Valladolid, Xocchel, Maxcanú, Kanasín y Mérida.

La educación es de tres

“En la educación somos tres: el alumno, el padre de familia y el maestro. Si uno se ajena a uno de estos tres, el barco no va a llegar a rumbo fijo, siempre le digo a los papás”, manifestó el docente.

Lamentó que con el paso de los años ya se pueda castigar o llamar la atención a los alumnos, pues al no existir el apoyo de los padres de familia, el docente se ve expuesto a ser acusado ante las autoridades con el riesgo incluso de perder su trabajo.

“Cuando el niño llega a la casa lo primero que agarra es el celular, o se acuesta en su sofá o en su cama con el televisor. Es allí donde más se entretienen y no hacen las cosas que llevan de la escuela, la tarea. Para mi la educación ha cambiado mucho a raíz de la tecnología”, reiteró.

Al ser cuestionado sobre los cambios realizados en torno a la reforma educativa, el docente consideró que se debe evitar la venta de plazas que por años causó un gran malestar entre los sindicalizados.

“A mi me consideran como un analfabeta digital, porque no sé manejar la computadora, pero los chavos que vienen actualmente, los compañeros docentes que vienen están bien preparados. Veo el caso de mi hija, que la verdad la computadora la maneja muy bien, entonces hay cosas que debieron de dejar, pero desgraciadamente cada presidente que entre en funciones trae a su gente”, remató.

Finalmente, calificó con un ocho a las autoridades educativas del estado, a la vez que mostraba orgulloso su invitación al acto con motivo del Día del maestro donde será reconocido por estar más de 30 años frente a grupo.

Sacrificios y desinformación

Silvia Maria Escalante Castellanos es directora del Jardín de Niños “Vicente Guerrero”, centro escolar ubicado en la Colonia Vicente Solís y la Unidad Fovissste Morelos, asentamientos que años atrás eran considerados como de alta peligrosidad por los meridanos, lo que ahora ha quedado tan sólo en la fama.

Desde hace más de 30 años la maestra Silvia Maria trabaja en este lugar, debido a sus más de tres décadas de trayectoria, la Segey le entregará este 15 de mayo un estímulo económico, sin embargo, sus días como profesora activa podrían estar contados, pues si bien las ganas se mantienen, la poca atención que los padres de familia le dan a sus hijos la desmoralizan y la hacen pensar en la jubilación.

“Tenemos el peso de los padres de familia que tampoco son los mismos de antes, tienen otra educación, vienen con otros valores; ahora los niños no vienen con los valores de la educación como antes, ya no valoran el trabajo de los maestros ni el esfuerzo que el maestro hace, el tiempo, el dinero, el sacrificio por sus hijos”, expuso.

Silvia quiso ser maestra desde que era pequeña, junto con su hermana jugaban a la escuelita y a pesar de que al salir de la normal su padre la “regresó” a su casa de la comunidad donde fue asignada en una primera instancia, su deseo por la docencia la llevó a obtener diferentes plazas e incluso construir un jardín de niños en el municipio de Kanasín.

Al referirse a las modificaciones a la reforma educativa, la licenciada en educación preescolar de profesión, aseguró que hasta el momento existe incertidumbre sobre los alcances de los cambios realizados por el poder legislativo federal.

“Tenemos mucha incertidumbre hasta ahorita en cómo se van a asignar las plazas, los cambios de categoría, todavía hay mucha desinformación”, dijo.

Finalmente, descartó dar una calificación a la actual administración, toda vez que apenas inicia y es muy temprano para evaluar su desempeño como autoridad en el sector educativo.

 

Fuente: La Jornada Maya

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