lunes, julio 6

Planes de acción sólo en el papel

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Ha transcurrido un año desde que Quintana Roo ha sufrido el embate imparable de la naturaleza al ser prácticamente la barrera contra la que las densas alfombras de sargazo chocan, luego de recorrer miles de kilómetros y aumentar su volumen en el trayecto por el océano, sin embargo, las acciones de gobiernos pasados y actuales poco han logrado para resolver el problema, pues los múltiples comités formados y a los que han otorgado nombres ostentosos siguen con los planes de acción en el papel, sin ejecutarse.
Mientras la ciudadanía se organiza en grupos para ir a retirar sargazo de las playas, los tomadores de decisiones siguen analizando a quién le toca y de a cuánto le toca, para atender el problema que pone en riesgo la actividad que aporta el mayor número de divisas al país y que hasta hoy es el único motor de supervivencia de la entidad.
Durante el último medio año de la pasada administración federal y el primer semestre del actual gobierno de México, que en materia legal le corresponde atender lo que ocurre en el mar y las costas, no ha habido acciones atinadas para enfrentar de manera contundente el arribo del sargazo.
El uso de rastrillos, palas, carretillas para recoger el alga y las barreras ubicadas en el mar para intentar contenerla han servido como paliativos que no solucionan de raíz el problema y que por el contrario, están ocasionando otros como la pérdida de playas al llevarse la blanca arena revuelta con el sargazo y la contaminación del manto freático al no contar con sitios adecuados para su disposición final.
En menos de un año, los diferentes niveles de gobierno han formado parte de por lo menos cuatro comités y diversos grupos de trabajo, el último de ellos fue descrito como “un grupo presidencial a nivel federal para dar mayor respuesta en la atención del sargazo y tomar medidas en forma inmediata” en el que está la Semarnat, Segob federal, funcionarios estatales y los presidentes municipales de la zona norte.
Los investigadores, que también forman parte de los comités, han aportado información suficiente para demostrar el daño que causa no actuar a tiempo y han repetido en innumerables ocasiones la urgencia de atender el problema.
Cuando son cuestionados sobre los tiempos en los que sus propuestas van a ser implementadas la respuesta es que eso ya no les corresponde a ellos decidirlo, pues todos los resultados de las investigaciones, así como sus propuestas, son entregados al gobierno para que destine los recursos necesarios.
En junio de 2018, fue la primera reunión que fue difundida, a ella asistieron los entonces secretarios de Turismo y Medio Ambiente, así como Carlos Joaquín González, actual gobernador de Quintana Roo, y los presidentes municipales de la zona norte. El objetivo fue establecer acciones para la limpieza de playas y el procesamiento de sargazo, pero no detallaron la forma en que lo harían, pues seguía en discusión dónde saldrían los recursos.
Dos meses después, cuando ya habían sido ministrados 62 millones de pesos del Fonden para Quintana Roo, la Semarnat salió a decir que el gobierno de la República había pedido la conformación de un grupo de trabajo permanente para aportar conocimiento y soluciones de ciencia aplicada, ante el arribazón atípica de sargazo.
Ese mismo mes, el gobierno estatal hizo lo suyo e instaló el Comité Estatal Científico Técnico conformado por más de 70 científicos, investigadores y académicos de instituciones ubicadas en Quintana Roo.
El último informe del grupo versó en el sentido de que el alga debía ser contenida en aguas internacionales con embarcaciones de alto calado, la necesidad de un sistema monitoreo y llevó el sargazo a un centro de acopio de manera sostenible, así como comercializar y procesar el alga y contemplarla en un plan integrado de manejo costero y de cuenca.
El sargazo ha motivado innumerables reuniones, unas públicas y otras de ultra secreto, de las cuales los funcionarios federales han rehusado a detallar cuando éstas finalizan, sin embargo, los acuerdos a los que han llegado no se han visto reflejados en las costas de Quintana Roo, sobre todo en las zonas en las que no hay limpieza y la arena ha sido tapizada por la planta que en cuestión de horas empieza a descomponerse y a soltar jugos contaminantes para los ecosistemas marinos.

 

Fuente: Por Esto

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