jueves, enero 21

¿Por qué no surgen aquí, empresarios como Elon Musk?

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¿Quién se atrevería a afirmar que, con lo que somos y cómo somos, atraeremos talento del resto del mundo?

Tal cual
ÁNGEL VERDUGO

El lanzamiento al espacio del Falcon Heavy —el cohete más poderoso construido por el hombre—, propiedad de la empresa SpaceX del empresario Elon Musk, ha puesto en la discusión un tema que, al menos en México, causa urticaria a muchos, por decir lo menos.

Elon Musk se une a una larga lista de personajes que en los últimos 40 o 50 años, han aportado su talento y visión y una gran capacidad empresarial, que han tenido una influencia en diversos ámbitos la cual, aun hoy no nos damos cuenta de su importancia e impacto.

Musk, Zuckerberg, Bezos, Jobs y Gates, junto con quienes antes que ellos pusieron también por delante talento y visión empresarial, generaron una revolución en la economía y las finanzas del mundo. Apellidos como Rockefeller, Mellon, Morgan, Hewlett, Packard y Ford entre muchos otros, dieron forma al siglo XX y hoy, en no pocos campos de la producción y la ciencia, su obra sigue siendo referente.

No pocos de ellos aportaron los recursos necesarios para fundar grandes universidades y centros de investigación; Stanford y Carnegie Mellon son dos nombres que son sinónimo de excelencia en la educación y la investigación. Lo mejor del mundo quiere estudiar, graduarse e investigar en esas universidades como también en decenas de más, y en centros de investigación de lo mejor que hay en el mundo los cuales, reciben aportaciones de cientos de millones de dólares cada año con miras a mantenerlos abiertos, enseñando y produciendo conocimiento.

Empresarios cuya influencia va más allá de su tiempo; magnates que dejaron su nombre grabados para la historia en centros de excelencia en la búsqueda del conocimiento, y en fundaciones que con su apoyo a la investigación para reducir el hambre en el mundo —como las fundaciones Ford y
Rockefeller—, han surgido en Estados Unidos, país al que nos han enseñado a despreciar, cuando no a odiar.

¿Por qué no nos enseñan también, a emular eso que en los párrafos anteriores he resumido apretadamente? ¿Por qué no tomamos las medidas necesarias y obligadas para que surjan aquí verdaderos empresarios como Elon Musk, que no temen ver al futuro, menos arriesgar sus recursos con miras a concretar lo que los timoratos y cobardes no se atreven, deje usted a hacer sino ni siquiera pensar en ello?

¿Por qué el talento quiere irse de México a Estados Unidos? ¿Por qué los que hoy prefieren quedarse, ven su futuro luminoso en la política porque ahí, afirman —pretendiendo verse inteligentes—, es muy fácil hacerse increíblemente rico en un tiempo muy corto? ¿Por qué los mediocres, los que buscan obtener una plaza de base como consecuencia de un soborno o relaciones con el dirigente sindical o con un político encumbrado, son los que se quedan aquí?

¿Acaso nuestro futuro estará fincado en los mediocres y los corruptos, y en los incapaces? Alguien en sus cabales —con dos dedos de frente—, ¿se atrevería a pensar que con ese material humano podremos construir un futuro mejor que el presente que hoy padecemos? ¿Quién se atrevería a afirmar que con lo que somos y cómo somos, atraeremos talento del resto del mundo?

¿Se ha puesto a pensar por qué en Estados Unidos sí, y aquí no? ¿Qué lo impide en este sufrido México, y qué lo estimula y facilita en Estados Unidos? ¿Acaso piensa que es genético el asunto? Este tema, ¿lo ha platicado alguna vez con los suyos, hijos y nietos? ¿Por qué no nos hablan de esto los
(pre)candidatos?

¿Qué le parece si le damos una pensada, y regresamos al tema?

Fuente: Excelsior

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