viernes, mayo 24

Preocupaciones 2019

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Por Julio Serrano Espinosa

Veo varios nubarrones en el horizonte del año que comienza.

Una de mis mayores preocupaciones es el alto nivel de la Tasa de Interés Objetivo, la cual sirve de referencia para todo tipo de créditos. Por el momento se ubica en 8.25 por ciento y existe la posibilidad de que el Banxico la suba aún más.

Una tasa de referencia tan alta puede frenar la economía de manera considerable. Prácticamente todas las compras a crédito están ligadas a dicha tasa, por lo que entre más elevada sea, más caro será pedir prestado y más bajo será el consumo.

Motores económicos tan importantes como la venta de casas y de autos dependen en gran medida de las facilidades de crédito. Con la tasa de referencia por encima de 8 por ciento, podemos esperar que la demanda baje. Otro afectado serán las compras al menudeo, las cuales se realizan en buena parte con tarjetas de crédito.

La actividad corporativa también puede sufrir. Con tasas tan altas no será fácil que las empresas aguanten pagar los intereses de sus deudas. No nos deberá sorprender que se presenten varios casos de quiebra en 2019.

Otra de mis preocupaciones es una posible pérdida de confianza. El fantasma de Texcoco sigue muy presente. Habrá que ver si el gobierno sigue adelante con las ilógicas decisiones de cancelar el NAIM y construir un aeropuerto en Santa Lucía. Aunque todo indica que sí, hacerlo sería un enorme error que en mi opinión todavía no ha sido suficientemente castigado por los mercados.

Ligado con la confianza está el tema del presupuesto 2019. AMLO presentó un presupuesto relativamente sensato. La pregunta es si la realidad será similar a los compromisos. Entre más grande sea la diferencia, menor será la confianza.

Algunos de los ingresos estimados se ven ambiciosos. Los ingresos petroleros, por ejemplo, están estimados en base a un precio por barril de 55 dólares cuando en 2018 cerró a 45. Por otro lado, algunos de los gastos se ven conservadores. El recorte del IVA y del ISR en la frontera puede costarle al erario mucho más de lo presupuestado. Los apoyos a adultos mayores y a jóvenes que no estudian ni trabajan también pueden resultar mayores a lo previsto.

Otro pronóstico que puede ser demasiado optimista es el de una inflación de 3.4 por ciento. Ante un tipo de cambio que se vislumbra volátil, el reciente aumento al salario mínimo y una inflación en 2018 mayor a 4 por ciento, no se ve fácil alcanzar esta meta. A estos nubarrones habría que sumarle los enormes retos políticos, sociales y de seguridad que se avecinan, así como la incertidumbre de los mercados internacionales.

Para complicar las cosas, el gobierno operará con una enorme fuga de talento derivada de los límites salariales impuestos por el gobierno.

Espero estar equivocado y que mis preocupaciones no se materialicen. Ese es mi deseo de año nuevo.

Fuente: Milenio

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