sábado, junio 6

Reciben el cuerpo de Cristo

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PISTÉ, Tinum.— Sesenta y dos niños recibieron por primera vez el cuerpo y la sangre de Cristo el fin de semana pasado, en una misa que culminó un año de preparación de los neocomulgantes.

Desde temprana hora los menores llegaron al recinto parroquial vestidos con el traje blanco y acompañados de sus padres y padrinos. El párroco Eraclio González Tox salió a su encuentro, les dio la bienvenida, los bendijo y entraron en procesión por el pasillo central de la iglesia de la Inmaculada Concepción hasta llegar al altar.

“Jesús, antes de morir en la cruz por nosotros, antes de subir al cielo ya resucitado, buscó la manera de quedarse entre nosotros en un pan, quiso quedarse como alimento para el cristiano que sabe que está de paso, que es peregrino en este mundo”, dijo el párroco en la homilía.

“Así como a nivel humano si no comes te debilitas, Jesús, sabiendo que el alimento es importante, también quiere quedarse como alimento, en ese pan consagrado se ofrece en cada misa para que lo podamos comer.

“En la última cena Jesús consagró el pan y el vino en el Jueves Santo y se los dio a sus apóstoles para que coman”, agregó. “Jesús es el pan vivo bajado del cielo, quien coma de este pan vivirá para siempre”.

El padre Eraclio les dijo a los neocomulgantes que hay que hacer el compromiso de seguir asistiendo a misa.

“Hay muchos niños que hacen la primera comunión y no regresan; la primera comunión no es un punto de llegada, es un punto de partida, se le llama así porque es la primera vez de muchas ocasiones”, explicó.

“Por eso les invito a que haya un compromiso para que sigan viniendo a misa y sigan recibiendo a Jesús, el pan vivo bajado del cielo.

“Papás y padrinos, no hoy termina su compromiso, al contrario, van a acompañar a sus ahijados, van a estar pendientes de su vida espiritual. Tienen que ser ejemplo de verdadera vida cristiana”, enfatizó.

Tras recibir la hostia consagrada, los neocomulgantes se tomaron la fotografía de recuerdo con el párroco.

Las catequistas comentaron que el proceso de formación duró un año, lapso durante el cual se les dio acompañamiento espiritual y cada dos meses se les entregaron los signos de la primera comunión: el cirio, el credo, el padre nuestro, el rosario, entre otros.

Fuente: Diario de Yucatán

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