lunes, julio 6

Riesgos sanitarios y ecológicos de la refinería de Dos Bocas

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VILLAHERMOSA, Tab. (Proceso).- El Comité de Derechos Humanos de Tabasco (Codehutab) alerta sobre graves riesgos de salud y ecológicos en la construcción de la nueva refinería de Pemex en el puerto Dos Bocas, del municipio de Paraíso:

“En Tabasco todos esperan la refinería porque será fundamental para reactivar la economía ante la grave crisis financiera que padece el estado, pero la planta debe construirse conforme a la ley de impacto ambiental y social”, dice Leonor Ramírez Bautista, directora del comité.

Señala que en 2011 médicos especialistas de Tabasco, en coordinación con el Codehutab, hicieron un estudio en la zona y encontraron afectaciones cromosómicas en la sangre de niños menores de 15 años, lo que podría causarles cáncer, producto de la “lluvia ácida” proveniente de los mecheros del puerto petrolero.

El inicio de la obra está programado para el domingo 9 de diciembre. El gobierno federal difundió que el presidente Andrés Manuel López Obrador pondrá la primera piedra y anunciará el Plan Nacional de Refinación.

A menos de 500 metros de la barda perimetral del terreno se encuentran comunidades y zonas habitacionales, entre ellas Lázaro Cárdenas, Empleados de Confianza de Pemex, Puerto Ceiba, Las Vegas y El limoncito, con más de 6 mil habitantes.

El pasado 16 de noviembre el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) presentó una demanda ante la Agencia de Seguridad, Energía y Medio Ambiente (ASEA) contra Pemex, dueño del terreno, la compañía SCCA y quienes resulten responsables de haber desmontado alrededor de 300 hectáreas de cocoteros y árboles para el proyecto petrolero.

La organización argumentó que el desmonte se llevó a cabo sin permiso de cambio de uso de suelo forestal ni de impacto ambiental, lo que contraviene disposiciones legales y ordenamientos que regulan la protección, preservación y restauración del equilibrio ecológico.

“La vegetación en esa región es de selva media perennifolia, de 15 a 30 metros de altura, además de existir manglares en las zonas bajas e inundables. Resulta por lo menos sospechoso que las autoridades estatales y municipales no hayan hecho nada respecto del desmonte ya realizado, por lo que deben ser investigadas, y deslindarse en su caso su responsabilidad por omisión”, expuso.

La ASEA dio trámite a la queja y anunció que ya solicitó información a Pemex y a otras instituciones “que hubiesen tomado conocimiento de los hechos señalados para identificar irregularidades”. En contraste, el gobernador electo, Adán Augusto López Hernández, advirtió que la refinería se construiría “le pese a quien le pese”.

López Hernández denunció que existe una estrategia para descalificar el proyecto y sacar “raja económica”, en la que, lamentó, “hay tabasqueños empeñados también en poner piedritas en el camino”. Explicó que los terrenos son propiedad de Pemex desde que se inició Dos Bocas en 1979 e inició operaciones en 1982, además de que ya existen estudios de impacto ambiental, así como permisos para uso de suelo, pues se previó el crecimiento del puerto petrolero.

El mandatario electo local informó asimismo que se obtuvo permiso del ayuntamiento de Paraíso, gobernado por Morena, para desmontar y compactar el terreno.

A decir de López Hernández, el proyecto incluye la reforestación y rescate de bancos ostrícolas de la laguna Mecoacán, que colinda con Dos Bocas. “Se está tratando de cuidar que no se violente la flora y la fauna existente”, resaltó.

Y el gobernador en funciones, Arturo Núñez, negó que se haya talado selva en los terrenos, ya que la misma desapareció de esa zona desde la década de los cincuenta.

El 9 de noviembre, la ahora titular de la Secretaría de Energía (Sener), Rocío Nahle, acompañada del gobernador electo, visitó el puerto e informó que empresas estadunidenses, japonesas, chinas y españolas se han acercado a la dependencia federal para ofrecer sus servicios en la construcción de la nueva refinería.

El complejo costará alrededor de 150 mil millones de pesos, se prevé concluirlo en tres años y que produzca 400 mil barriles diarios de gasolinas. López Obrador ha dicho que con su construcción y la reconfiguración de las otras seis (las de Minatitlán, Veracruz; Tula, Hidalgo; Cadereyta, Nuevo León; Madero, Tamaulipas; Salamanca, Guanajuato, y Salina Cruz, Oaxaca) para que operen a toda su capacidad, a la mitad del sexenio bajarán los precios del combustible.

En un comunicado al respecto, el diputado federal tabasqueño y presidente de la Comisión de Energía, Manuel Rodríguez González, explicó que actualmente 7.3 de cada 10 litros de combustible que se consume en México proviene del extranjero, sobre todo de Estados Unidos.

“Esto significa que, si el día de hoy nos cierran la llave, México sólo tendría la capacidad de suministrar 2.7 litros, lo que nos llevaría a una parálisis en una semana”, expuso. En cambio, afirmó, la nueva refinería impulsará el crecimiento del país y para Tabasco representará “una reactivación económica sin precedente”.

En el Congreso tabasqueño, Morena usó su mayoría absoluta y reformó en septiembre la Ley de Obras Públicas y Adquisiciones para que los contratos en materia energética se otorguen de manera directa y así “aligerar” el proceso de construcción de la refinería.

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) se inconformó por ello y, a través de la PGR, presentó una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia. La Comisión Estatal de Derechos Humanos hizo lo mismo y el 16 de noviembre el máximo tribunal admitió la queja de ambas instituciones.

Riesgos para la salud

Para la presidenta del Codehutab, Leonor Ramírez, en la construcción de la refinería se debe cuidar el medio ambiente y la salud de la población. Resalta que en estudios donde se aplica la norma mexicana se supone que no hay afectaciones, pero si se compara con la norma de Canadá o de otros países resulta que la actividad petrolera sí causa mucho daño.

Por ejemplo, el análisis de la salud de los niños que viven en la comunidad Torno Largo, cerca de Dos Bocas y en el mismo municipio de Paraíso, arrojó que el 20% de los 50 analizados resultaron con afectaciones cromosómicas en la sangre y con riesgo de contraer cáncer. Sin embargo, el caso quedó impune.

En el libro Tabasco, un edén contaminado por la industria petrolera: impunidad por la fiebre del oro negro, editado por el Codehutab, se menciona que en Torno Largo viven más de 2 mil personas y desde 1982, cuando empezó operaciones el puerto de Dos Bocas, siete mecheros generan día y noche humos que después descargan “lluvia ácida” sobre tierras, aguas, plantaciones, el aire y los habitantes.

El 28 de noviembre de 2011 se presentó la investigación “Alteraciones cromosómicas en una comunidad de Tabasco con actividad petrolera”, realizada por un equipo del laboratorio de Genética del Hospital del Niño de Alta Especialidad Rodolfo Nieto Padrón.

Para el estudio se analizó sangre de 50 niños de Torno Largo y de 50 niños de Guano Solo, una comunidad a 10 kilómetros de la primera y donde no hay instalaciones de Pemex. Se observó que el 24% de los menores de la primera presentaron “aberraciones cromosómicas”, mientras que los de la segunda muestra no tuvieron anormalidades.

El Codehutab presentó el estudio a la Secretaría de Salud estatal para que determinara los riegos, instalara monitores ambientales y llevara un control de ingresos hospitalarios por problemas respiratorios, de piel y conjuntivitis. Además, el comité asesoró a los habitantes de Torno Largo, que denunciaron a Pemex ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales por violaciones a la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.

Aunque Pemex fue multado con más de 2 millones de pesos para resarcir daños, ese “dinero quedó en el mismo gobierno, nunca llegó a los afectados y todo quedó en la impunidad, hasta la fecha”, denuncia Ramírez.

Fuente: Proceso

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