sábado, diciembre 14

¿Rosario “N”?

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¿Rosario “N”?

Por Yuriria Sierra.

Aún no hay responsables por la desaparición de casi 8 mmdp triangulados a empresas fantasma y universidades.

Habrá quien se esté relamiendo los bigotes, pero habrá también quien esté poniendo sus barbas a remojar. Estarán los impacientes, pero también los asustados. Una vez más, el juego de la política nacional obliga a dar la cara a unos y a replantear sus estrategias a otros. Repetimos: bajo las sombras no se tejen hilos de lealtad. Para mala suerte de algunos, Rosario Robles no tiene por ahora un futuro en la prisión. Al menos no mientras la investigación que la Fiscalía General de la República tiene en su contra sea por ejercicio indebido del servicio público, un delito que le permitiría vivir su proceso en libertad. Pero eso es adelantarnos mucho. La audiencia para saber si esto procede será hasta el 8 de agosto. Y ya avisó la exsecretaria de Desarrollo Social que ahí estará, que dará la cara. Que se preocupa, pero se ocupa. Ha tomado precauciones y se amparó contra una orden de aprehensión; en una de esas cambian la jugada y le agregan delitos que ameritan prisión preventiva, como cohecho o corrupción.

Serán días difíciles para la también exjefa de gobierno. La Estafa Maestra, investigación de Animal Político y Mexicanos Unidos contra la Corrupción e Impunidad, será su dolor de cabeza todavía por algunas semanas o meses. Nadie es aún responsable de la desaparición de los casi 8 mil millones de pesos que se triangularon a empresas fantasma y dependencias y universidades que no justificaron o cumplieron con los servicios contratados. Ya la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda respondió a Robles que no se violaron sus derechos; incluso refirieron a la Suprema Corte, que ha señalado que el derecho al honor y la vida privada de los servidores públicos es más reducido cuando se está en presencia de presuntos actos de corrupción. No hubo espacio para su argumento sobre que se enteró de la acusación y la investigación en su contra a través de los medios, lo que consideró una violación a sus derechos y al debido proceso.

Y podría no ser sólo Rosario. Esto podría llegar a otros personajes claves durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, adelantó ayer Andrés Manuel López Obrador, quien en septiembre de 2018 calificó a Robles como chivo expiatorio, pues consideró que las acusaciones de desvíos en Sedesol y Sedatu eran un circo. Lo dijo justo en los días en que la Auditoría Superior de la Federación revelaba datos sobre un desfalco de 700 millones de pesos del presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano. También en ese entonces, anotó el colega Ramón Alberto Garza que lo revelado en La Estafa Maestra se dirigió especialmente al estado de Hidalgo: “La universidad y la televisora hidalguenses, además de algunas de las más relevantes empresas fantasma que se emplearon para triangular esos recursos, hoy inexplicablemente desaparecidos (…) Quizás por eso cuando vio frustrada su candidatura presidencial por el PRI, en un desplante con olor a traición, Osorio Chong se entregó a operar desde las sombras a favor de Morena…”, haciendo referencia a quien fuera secretario de Gobernación en la mayor parte del sexenio Enrique Peña Nieto. Y en aquellos días de septiembre del año pasado, ya como coordinador de senadores del PRI, Osorio respaldaba a Robles tras los señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación. Aseguró que confiaba en la integridad del manejo responsable de los recursos que Rosario Robles ejecutó mientras estuvo al frente de esta dependencia, la Sedatu.

Por lo pronto, desde el lunes por la noche, cuando se hizo pública la investigación contra la exsecretaria de Estado, Miguel Ángel Osorio Chong no ha emitido palabra alguna al respecto. Y Rosario parece estar a días de pertenecer a esa enorme familia mexicana de apellido “N”.

Fuente: Excelsior.

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