martes, octubre 19

Ruinas de Aké, un lugar imponente poco conocido por el turismo mundial

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La zona arqueológica cuenta con otras construcciones y pequeñas pirámides alrededor del edificio principal de las columnas, así como un cenote tipo caverna

A pesar de que la contingencia sanitaria por el coronavirus ha mantenido a los visitantes sin poder acceder a las ruinas mayas de Aké por cerca de dos años, los vestigios arqueológicos aún lucen imponentes por su belleza y el mantenimiento que día a día les brinda José Montejo, encargado de la zona, ubicada cerca de la hacienda San Lorenzo Aké, a 50 minutos de la capital del Estado.

El trabajador indicó que, a causa de la pandemia por el virus SARS-CoV-2, la zona arqueológica permanece cerrada, pero se le brinda mantenimiento, sobre todo en el cuadrángulo donde se encuentra el edificio de las columnas, llamado así por sus estructuras que se levantan frente a una explanada, la cual, según informes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha sido estudiada y restaurada. Asimismo se puede apreciar que el pasto se encuentra muy bien cuidado.

Como datos curiosos, la palabra Aké, en su traducción al español, significa “lugar de bejucos”, el cual es una planta trepadora que abunda en este sitio. Además, la característica más importante de esta zona arqueológica son los senderos, los cuales conectaban a otros lugares cercanos de la localidad, como Telchac Puerto e Izamal, por lo que es fácil inferir que los mayas recorrían grandes distancias.

José Montejo lamentó que, debido al cierre de la zona, algunos visitantes y lugareños han aprovechado para ingresar en forma clandestina, pese a los letreros que advierten de dicha prohibición; según comentó, al llegar a realizar su labor de mantenimiento, varias veces se ha encontrado con el candado roto o con señales de que alguien se ha introducido al sitio.

Mencionó que la poca difusión de esta zona arqueológica ha hecho que para el turismo internacional sea poco conocida, además de que no cuentan con infraestructura sanitaria.

Muy cerca aún funciona una desfibradora de henequén y una cordelería de propiedad privada, otro atractivo del lugar es la capilla construida sobre un cerro, por lo que algunos visitantes la nombran La Cholula de Yucatán, donde se encuentra el Cristo Negro de Aké.

Según el Libro Sagrado de Maní, los Itzaes pasaron dos veces por Aké y, según explica un informe del INAH, aproximadamente hace 2 mil 300 años este lugar comenzó a poblarse, por lo que su auge y esplendor se ubica entre los años 600 y mil 200 d.C., cuando esta ciudad prehispánica jugó un papel importante en el aspecto político y estratégico, ya que se localiza precisamente entre Izamal y la antigua ciudad de Thó (actual ciudad de Mérida).

Finalmente comenzó a ir decayendo y quedó prácticamente abandonada en el año 1450 de nuestra era.

Señalan que en el edificio de las pilastras probablemente se llevaban a cabo ceremonias político-religiosas, por lo que se conoce como una de las torres megalíticas que sostuvieron techos de madera y palma más grandes de Mesoamérica.

Fuente: Por Esto

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