lunes, mayo 27

Se le zafaba el brazo como muñeca

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Romeo Frías Bobadilla
En un abrir y cerrar de ojos

“¡No, por favor, no me lo agarren!”, es la frase que exclamaba don Oli, cuando jugando béisbol o sóftbol se le zafaba el brazo, porque lo tenía muy delicado.
Don Oli Flores fue un excelente deportista en otros tiempos. Cubría los jardines, precisamente porque en el cuadro tenía problemas de recepción y lanzamiento de la pelota, por su brazo que en cualquier momento lo dejaba mal.
No lo van a creer los fanáticos de ahora, pero el destacado deportista era su propio quiropráctico. No tenía necesidad de ir a ver al componedor de huesos. Cuando sentía que el brazo se le había dislocado, le decía a sus compañeros: “no se metan, yo sólo lo vuelvo a su lugar”.
En efecto, poniendo la mascota debajo de la extremidad, hacía un movimiento y “todo arreglado”.
Llegó a sorprender a la fanaticada la manera tan rápida como resolvía don Oli su problema de hueso.
“¡Por favor, no me toquen, yo sé cómo hacerlo!”. Y al rato ya estaba jugando. Ni siquiera necesitaba salir del campo. En su misma posición hacía el trabajito de quiropráctico.
Hoy seguramente festejará mucho este episodio el destacado deportista de medio siglo para atrás, cuando lo recuerda.

Fuente PorEsto

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