sábado, febrero 22

Seguridad ciudadana

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El maestro Bernardo Gómez del Campo, investigador y especialista en prevención en delincuencia organizada, aseguró ayer que México necesita desarrollar la reconstrucción de las personas, lo que ahora se conoce como seguridad humana, para que tenga mejores ciudadanos y retorne a la paz.

Desde su perspectiva, la reconstrucción del tejido social ya está acabada y no dio los frutos esperados, como se ve en el aumento de los delitos y de la violencia, la evolución de los perfiles de los delincuentes, el fracaso en el combate a la pobreza y la inequidad salarial.

Bernardo Gómez ofreció la conferencia “La seguridad, un factor a considerar en todo momento” en la Coparmex Mérida como parte de la reunión anual de socios de ese grupo empresarial.

Ahí desmenuzó el complejo problema de la delincuencia, desde su formación en pequeños grupos juveniles que tienen un difícil entorno para su crecimiento psicosocial y económico hasta la delincuencia organizada donde los criminales tradicionales ingresan a la “clase dorada” por su poder económico y político, que los posiciona como prominentes empresarios y posibles gobernadores.

Él aclaró que los socios de la Coparmex no están en “esa delincuencia dorada” porque tienen responsabilidad social, participación y vigilancia ciudadana. Aunque la propia tranquilidad que impera en el Estado propicia que los delincuentes vengan a vivir porque buscan paz y cómo realizar sus negocios ilícitos sin problemas.

También dijo que sin saberlo ni conocer este nuevo concepto de combate a la delincuencia, Andrés Manuel López Obrador piensa en la reconstrucción de las personas y con ello promueve la seguridad humana. Y ese es el camino por el que debe ir México para mejorar la conducta de las personas.

“No es que él haya ido a tomar un curso a ningún lado sobre seguridad humana”, señaló el especialista. “Es lo lógico, tenemos que reconstruir ya no el tejido social, sino a las personas. El tejido social ya está acabado. ¿Dónde está el cáncer?, ¿en el tejido o en la célula? Está en la célula y la célula social es la familia.

“Somos nosotros. Tenemos que construir y generar proyectos de vida en las compañías, tenemos que bajar un escalón más y eso lo hacen las empresas socialmente responsables”, dijo. “Por ello ahora está esta certificación, no tiene que estar de moda, es real, tenemos que empezar a meter este concepto en las empresas”.

Según explicó, el ser humano es bio, tiene vida; es psico, piensa; es socio, se relaciona; es cultural, viene de un origen particular y es espiritual. Entonces, el ser humano es bio-psico-socio-cultural-espiritual y esos cinco elementos tienen que estar en equilibrio para que haya seguridad humana.

Para que llegue ese equilibrio en los cinco elementos, el ser humano debe tener oportunidades para que se desarrolle en un ambiente adecuado y lograr la seguridad humana que se reflejará en el exterior mediante una mejor conducta.

“Es como un caso de adicciones, ningún adicto mejora sólo con medicamentos, necesita la parte médica, la psicológica, la social, cultural y espiritual”, señaló. “Eso necesitamos para lograr el punto de equilibrio y llegar a la seguridad humana.

“Un gran porcentaje de delitos interiores surge de personas de la propia empresa. Si el ambiente de trabajo es inhóspito, con horarios desgastantes, si hay mal trato y todo esto se conjunta con el temperamento y el carácter sanguíneo, flemático, colérico o sentimental, y si se suma el factor económico, genera violencia laboral y es un factor de riesgo.

“Pero si hay equilibrio, lo integras a tu equipo y das oportunidades, tendrán personas más agradables dentro de la empresa.

“Eso hay que hacer en México y de México para la familia. Hay que privilegiar que las personas tengan dentro de sus entornos un equilibrio para que las cosas vayan bien”, reiteró. “El país no ha hecho eso con sus ciudadanos. Lo ha hecho de verbo, pero no lo ha hecho realidad.

“Si no tienen escenarios adecuados, seguridad humana individual, una familia, escuelas, relaciones laborales y ámbito vecinal agradable, no esperemos buenos ciudadanos. Esa es la historia de México”.

“El programa Un Kilo de Ayuda dice que llevamos años invirtiendo mal en educación, pues invierte en jóvenes y adolescentes que ya están perdidos porque no tuvieron una primera infancia buena (de cero a 11 años), y su salud y desarrollo mental es limitado por su mal desarrollo infantil, por lo que serán personas incompetentes no solo para estudiar, sino para relacionarse”.

“Ahora hay que enfocarse en las nuevas generaciones infantiles y darles oportunidades, hay que preocuparse en los empleados jóvenes, en las parejas jóvenes e invertir en el desarrollo familiar temprano y en el desarrollo de los niños”.

El conferenciante hizo un llamado al sector empresarial a fin de que desde las empresas cambien el estatus de las personas para que los delitos no alcancen a Yucatán. Destacó que, aunque su tema está basado en la seguridad, no hablaron de policías y ladrones, sino del desarrollo de personas y esa es la seguridad humana.

De acuerdo con el experto, no es necesario hablar de cuántos policías hay por cada cien mil habitantes, sino de cuánto se podrían desarrollar las personas. Todo lo contrario, sería si hablaran en Tamaulipas, allí sí deben abordar temas como estrategias policíacas, de toma de territorio, de los carteles y grupos delictivos.

También recomendó que las empresas tengan el hábito de la lectura de cuestiones delictivas para que sepan el movimiento de los grupos delincuenciales, y así generen su pequeña unidad de inteligencia porque la seguridad privada se debe sumar a la estrategia de seguridad humana.

Fuente: Diario de Yucatán

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