jueves, julio 9

Serena pierde la calma y la final del US Open

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Naomi Osaka da el partido de su vida y gana el último Grand Slam del año, sin embargo, el comportamiento de Williams y del pública opacaron su triunfo

Serena Williams protagonizó el peor espectáculo de su exitosa carrera al enfrentarse al árbitro del partido que perdió por 6-2 y 6-4 ante la japonesa Naomi Osaka, nueva campeona del US Open.

Una frustrada Williams, de 36 años, se echó a llorar al discutir con el juez de silla Carlos Ramos por dos advertencias: una por recibir consejo de su entrenador y otra por destrozar su raqueta después que Osaka rompiera su servicio en la segunda manga y se pusiera 3-4 de forma parcial.

La menor de las hermanas Williams, que buscaba su séptimo título en Flushing Meadows y el vigésimo cuarto de Grand Slam, llamó a un funcionario del torneo y discutió su caso, diciendo que los hombres la habían discriminado y no la habían tratado bien en las advertencias.

Williams mantuvo su punto de vista de que no hizo trampa y quería una disculpa, a la vez que sostuvo que no debería haber recibido una penalización de un punto.

En este sentido, la excampeona del Abierto de Estados Unidos dijo que creía que Ramos podría haber mostrado más moderación.

Williams después de renunciar a su primera ventaja en el partido en un juego en el que cometió una doble falta dos veces, rompió su raqueta y recibió un punto de penalización por ello, lo que permitió a Osaka comenzar a servir el sexto juego con 15-0.

Anteriormente, Williams había violado también el código de comportamiento por recibir consejo desde el palco de invitados de su entrenador Patrick Mouratoglou, y luego la rotura de raquetas hizo que recibiese un punto de penalización.

Después de darse cuenta de que ya había perdido un punto, Williams comenzó a gritar a Ramos.

Me debes una disculpa”, le dijo. “Nunca he engañado en mi vida. Tengo una hija y defiendo lo que es correcto”. Williams argumentó que su entrenador le dio el visto bueno, que es sólo un “Vamos”. “No hago trampa para ganar, prefiero perder”, dijo Williams a Ramos.

Una repetición de televisión mostró a Mouratoglou haciendo a Williams un gesto con las dos manos, como diciéndole que avanzara. No hubo un signo de aprobación.

Williams comenzó a entrar en la red con más frecuencia y rompió a Osaka en el siguiente juego, la única que logró en todo el partido para el parcial de 2-1.

Pero eso fue todo lo que pudo conseguir, dado que su pérdida de control hizo que Osaka, que jugó el partido de su vida, lograra la victoria y se proclamara con todos los honores y méritos la nueva campeona del Abierto de Estados Unidos al superar a la que ha sido desde siempre su “ídolo”, a la que imita en su juego y en la que siempre se ha inspirado.

Tras concluir el partido, que apenas duró una hora y 19 minutos, Williams tuvo toda la deportividad del mundo al ir a la red y darle un gran abrazo a su discípula que es la nueva “reina” de Flushing Meadows y la última gran promesa que llega al tenis femenino para comenzar el relevo generacional.

Ambas tenistas lloraron y Osaka recibió la primera felicitación por parte de Williams.

Bueno, no quiero ser grosera, ella jugó bien y este es su primer Grand Slam”, declaró Williams después del partido, mientras luchaba por contener las lágrimas. “Hagamos que este sea el mejor momento posible, demos crédito al que se lo merece y no más abucheos. ¡Felicidades Naomi!”.

Williams luego se dirigió a los aficionados neoyorquinos que llenaron las gradas de la pista central Arhtur Ashe y les dio las gracias por todo el apoyo recibido.

Gracias al público, realmente son el mejor del mundo. Espero volver a jugar aquí, ha sido un año difícil pero muchas gracias por todo”, concluyó Williams.

Osaka, de 20 años, estaba junto a ella llorando, mientras Williams la rodeaba con su brazo.

Todos en el palco de Osaka se llenaron de lágrimas, incluyendo a su madre y al exentrenador de Williams, Sascha Bajin.

Por primera vez en el US Open, la ceremonia de trofeos fue ahogada por silbidos y abucheos en apoyo a la perdedora y contra la campeona. Williams se echó a llorar, tratando de corregir su lamentable actuación durante el encuentro. Ante la falta de respeto de los aficionados por la campeona, Serena reaccionó.

Esta acción ha sido considerada, en un comunicado difundido en Twitter por la organización del US Open, por Katrina Adams, exjugadora y presidenta de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, “un gesto de clase de una campeona de verdad”, ya que “era el momento de Naomi y Serena quería que ella lo disfrutara”.

Sé que ella estaba frustrada por la forma en que se acabó el partido, pero la manera en que dio un paso adelante tras la final y dio todo el crédito a Naomi dice mucho a su favor”, continúa.

Osaka hizo historia en la pista tras 79 minutos de dominio sobre la menor de las Williams, pero su encuentro quedará diluido para siempre por las escenas hostiles protagonizadas por Serena.

Serena Williams, que al final no pudo hacer historia e igualar la marca de 24 títulos de Grand Slam en posesión de Margaret Court, sí la consiguió negativamente al ser la única tenista que ha perdido tres veces el control en Flushing Meadows, tras la semifinal de 2009 y la final de 2011.

Ahora falta ver cuál será la decisión que tomen los máximos dirigentes del torneo y del tenis femenino cuando estudien con todo detalle lo sucedido en la edición 50 del último “grande” del año.

Fuente: Excelsior

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