Surge Consejo Maya del Poniente para defensa del agua en Yucatán

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Buscando accidentalmente a unas reses que se habían perdido, habitantes de Kinchil y sus alrededores se toparon con una laguna de aguas negras, contaminadas, donde la vegetación dentro del agua y próxima a ella estaba seca. Se trataba de una mezcla de aguas fecales que despedía un olor fétido. Ante tal escenario, y la nula respuesta oficial, los habitantes de varios municipios cercanos decidieron crear el Consejo Maya del Poniente de Yucatán para defender el agua y los recursos de la zona, además de la salud de los habitantes.

El hecho es que Kekén mantiene en riesgo la biodiversidad de la zona, por las aguas residuales y excremento de los miles de animales que vierte al suelo, afectando otras actividades de las poblaciones mayas, como la producción de miel o la ganadería.

Los habitantes explican que dentro del monte hay una red de tuberías que sirven de desagüe para aguas negras de Kekén, “nos dicen los de la empresa que hay biodigestores, que se trata el agua. Eso dicen pero no lo hemos podido comprobar. El hecho es la existencia de la laguna de aguas negras”, señalan.

En el municipio, Grupo Porcícola Mexicano, a través de la empresa Kekén, construye nuevas naves para ampliar su producción de cerdos, sin importar la acelerada contaminación que genera en la región.

Tras la denuncia de los pobladores, la empresa reaccionó negando el hecho y prohibiendo el acceso a la zona donde se descubrieron los desechos.

Habitantes de la zona señalan que los ganaderos ya no sueltan sus animales por temor a que Kekén ya no se los devuelva si se introducen en sus terrenos.

Entre los habitantes “hay inconformidad, no hay seguridad, hay preocupación, y también el sentimiento frustración y de temor. Meterse con Kekén es perder, ¿qué vamos a hacer?”, nos dicen.

Consejo Maya del Poniente

Precisamente para defender el agua se decidió crear el Consejo Maya del Poniente de Yucatán. Los integrantes de éste son habitantes de Kinchil y 13 localidades más, como la parte turística de Sisal, gente de diferentes sectores pesqueros, salineros, turísticos, la comunidad de Texán Palomeque, comisaría de Hunucmá, ejidatarios de Maxcanú, entre otros.

Señalan que la idea es crear un consejo de las comunidades que podrían ser afectadas en el futuro por el mal manejo del agua. “El único objetivo es proteger el agua”, afirman.

Puntualizan que el Consejo no solicita indemnización ni que Kekén se retire del lugar; sólo desean que se supervise a la empresa y se apegue a los permisos correspondientes para criar a los animales.

Insisten en que hay una agresión total contra las leyes actuales y contra el manto freático, “si nosotros no lo cuidamos, ¿quién lo va cuidar?”, añaden. “Si nosotros no nos preocupamos por cuidar el agua de Celestún, ¿quién lo va a hacer? ¿Qué esperamos de nuestros gobernantes, de nuestras autoridades, que se supone están para proteger a la sociedad?”.

Cuestionan qué tipo de estudios de impacto ambiental habrá presentado Kekén y qué le habrán autorizado la Seduma y Sermarnat: “causa indignación y nos sentimos mal porque no es justo, es horrible ver cómo de una manera irresponsable afectan lo único valioso que tenemos en el mundo, que es el agua”.

Lentitud de los jueces

Respecto a la lentitud de los jueces, afirman “que resulta sorprendente que necesiten de tantos meses para llegar a una decisión. Protejamos el agua, no podemos permitir que se atente contra nuestro único recurso que hace vivir a animales, plantas y seres humanos”.

Recuerdan que la granja está situada sobre la vertiente noroeste, la más importante del anillo de los cenotes. Por allí pasa el agua fresca que desemboca en la ría Celestún. “No somos especialistas, sólo somos campesinos, pero es muy fácil que si yo contamino esta agua subterránea con heces fecales y orina de animales va a terminar en los manglares y éstos se van a morir junto con las especies que están en el agua”.

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