sábado, mayo 25

Sustentabilidad, el gran reto

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Al no contar con un adecuado manejo de residuos sólidos, la capital campechana enfrenta las primeras consecuencias: inundaciones / La ciudad puede ser modelo de desarrollo sustentable y “todavía estamos a tiempo”: José Rubén Martínez Paredes, académico de la UAC

CAMPECHE.- Las ciudades costeras como Campeche, de no contar con un programa adecuado de manejo de residuos sólidos, pueden tener afectaciones en su infraestructura, como las que provocan inundaciones, al obstruirse el drenaje. Además del impacto ambiental que esta dinámica puede propiciar, advierte el coordinador de Enlace y Gestión Integral de los Recursos Naturales de la Coordinación General de Gestión Ambiental para la Sustentabilidad “Yum Kaax” de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), José Rubén Martínez Paredes.

Tras la experiencia de las acciones implementadas en la Máxima Casa de Estudios de la capital campechana para mitigar el impacto de los residuos sólidos, el manejo de agua y de la energía que se consume en las instalaciones, así como en sus campus por los casi 10 mil alumnos y mil 500 docentes y administrativos, emite un llamado para reforzar la concientización y sobre todo campañas para que el ciudadano contribuya con estas acciones.

Aunque Campeche se ubica en el último lugar de la generación de residuos sólidos urbanos y en el número 30 de las entidades por su número de población, ya que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) somos 902 mil 250 habitantes, el docente plantea que es necesario instrumentar los planes tendientes a evitar el manejo inadecuado, sobre todo al ser una ciudad costera, ya que tiene un mayor impacto en el medio ambiente.

De acuerdo con el jefe de Operaciones de Red Ambiental, Saúl Torres Flores, se tiene una recolección aproximada de 210 a 215 toneladas de basura por día. Y mensualmente se contabilizan entre 5 mil 500 a 6 mil toneladas, mientras que al año el volumen a números cerrados, la generación de desperdicios puede ser de hasta 70 mil toneladas.

En cambio en un texto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se expone que entre las entidades federativas y entre ciertas regiones del país la generación per cápita tiene diferencias importantes y considera que esto se debe a la influencia de factores culturales, niveles de ingreso y grado de urbanismo.

El estudio es del 2011 y señala que el Distrito Federal registró la mayor generación per cápita de residuos sólidos urbanos con 1.5 kilogramos diarios, mientras que los habitantes de la región sur generaron en promedio 0.76 kilogramos por día.

Sobresale de nueva cuenta un menor volumen de basura en esta zona sur del país, y Campeche con su poca población pareciera que no se encuentra en niveles alarmantes de la misma.

Sin embargo, de no haber un manejo adecuado, para los próximos años las condiciones ambientales pueden ser negativas.

Al respecto, el biólogo del programa Yum Kaax, como se conoce popularmente la Coordinación General de Gestión Ambiental, insiste en que es necesario instrumentar campañas de concientización sobre el riesgo que representa para la ciudad el que no se utilice adecuadamente el manejo de la basura y que incluso “estamos a tiempo”.

Plantea que primero se debe reconocer que estamos en una ciudad costera, y el tener esta posición “es una responsabilidad mayor en el tema del manejo de los residuos sólidos urbanos.

“De hecho, si analizamos el contexto nacional en el tema de los residuos, prácticamente somos el último lugar, somos el Estado que menos residuos genera a nivel nacional, pero obviamente está relacionado con la cantidad de población que tiene Campeche”, destaca.

Y precisa que por “el nivel de población del Estado somos el número 30 y a nivel de generación de residuos somos el número 32 entonces estamos a tiempo de hacer mucho, por lo que si se tiene un nivel de población bajo se mantiene controlado el manejo de estos residuos y por ello no se ha disparado”, recalcó.

“Hay sociedades de consumo muy alto o de manejo de residuos no adecuados por la alta generación de residuos”, señala el académico.

Por lo que propone que la concientización es una alternativa para que la población vaya implementando también las medidas necesarias para corregir las acciones que provocan afectaciones a la ciudad.

Ejemplifica que Campeche ha sufrido inundaciones y entre los factores uno se debe al nulo funcionamiento o que no esté a su máxima capacidad del sistema de drenaje, sino que se atascó por la basura que generan los ciudadanos. Por lo que reitera que “es uno de los problemas a los que debemos de poner atención porque tiene muchos impactos en las cosas reales”.

Enumera que las repercusiones que ocasiona la obstrucción de un drenaje y los residuos sólidos urbanos que se tiran en la calle es el impacto al medio ambiente, ya que estos desperdicios “se van al mar y al irse al mar estamos contaminando una de nuestras fuentes de alimentos, pero también es una fuente de energía y de estabilidad climática, etcétera, pero sobre todo lo que representa el mar para nuestra sociedad”.

Además subraya que de igual forma “estamos poniendo en riesgo al sistemas de drenaje, ya que además de generar pérdidas de infraestructura por las inundaciones también pueden poner en riesgo la vida de las personas”.

Pese a este contexto considera que en “el tema de los residuos estamos muy a tiempo de recuperarlo todavía, sobre todo porque hay mucho camino por recorrer, de no dejar residuos en la calles”, y de no manejarlo de manera inadecuada.

Es un avance el que se está teniendo entre los campechanos ya que asevera que “he notado que la gente ha empezado a darse cuenta de que el manejo inadecuado de la basura al final se revierte y se vuelve en un problema común ya que el efecto es colectivo”. Por lo que “al empezar a observar el efecto que tienen en nosotros se crea la conciencia para evitar que los residuos estén dispuestos de manera inadecuada”, apunta.

Otra de las acciones que también se debe impulsar, puntualiza, es “una campaña que debemos incentivar más como sociedad es sobre el tema del consumismo o qué tipo de producto consumimos”, y aunque acepta que en este rubro “todavía tenemos mucho camino por avanzar a nivel nacional no sólo en Campeche, es necesario empezar a crear en la gente criterios de qué productos comprar y cuáles no”.

En este punto detalla que es necesario que los ciudadanos entiendan qué tipo de producto adquieren para que no tenga repercusiones hacia la acumulación de basura o hacia donde se deposita la misma.

“Y esto puede ser sobre el tipo de contenedores, si son artículos de plásticos o de cartón, o también si son biodegradables o no, o sí son productos altamente reciclable; en caso de ser de papel si altamente contaminante. Estos señalamientos, agrega, “es algo que todavía falta reforzar y no únicamente en el Estado sino a nivel nacional”.

Y teniendo una nación vecina como “Estados Unidos, que tiene el índice de consumo más alto del mundo” eso afecta a las sociedades que buscan tener un equilibrio ecológico en el manejo de su basura”, subraya y enfatiza que “ese es uno de los temas más importantes, el manejo adecuado de estos residuos”.

La sustentabilidad según Yum Kaax

La Coordinación General de Gestión Ambiental para la Sustentabilidad Yum Kaax explica que tiene sus inicios en 1994 y es una estrategia que surge a nivel nacional para que las universidades cuenten con programas enfocados al manejo adecuado del agua, la energía y los residuos sólidos.

Pero también cómo estos conceptos se pueden aplicar a la educación, la flora y la fauna, y la evolución en el tiempo del desarrollo de estas preocupaciones es cómo se consolidan la gestión ambiental y se convierte en una Coordinación.

Por lo que expresa que todos estos programas se desarrollan en todas las áreas de la universidad, ya sean escuelas, facultades o áreas administrativas para el manejo de los residuos sólidos urbanos y los residuos peligrosos de los laboratorios. Así como en el caso del agua y en la energía que se consume en las instalaciones.

El principal objetivo de la Coordinación, reitera, es que los programas lleguen a todas las áreas de la Universidad e incluir el tema de la sustentabilidad en el uso de los recursos naturales a través de estas las áreas de la institución.

De los resultados obtenidos, es la consolidación de estos programas ya que de ser un programa transversal que consistía en apoyar actividades ecológicas (que era el término que se utilizaba en los noventa) se convirtió en un sistema de gestión de recursos naturales.

Los indicadores obtenidos significan que se logró que las instalaciones de la UAC incorporaran los temas de agua y energía. En otros casos se logró que la Universidad logre la consolidación que se demuestra a nivel internacional con las certificaciones.

Precisa que se obtuvo una certificación triple en normas internacionales que enmarcan a la universidad en todas sus estrategias, las cuales pueden ser revisadas y comparadas con muchas instituciones de nivel en el tema de educación.

Por lo que detalla que tienen la ISO 14001-2015 sobre gestión ambiental, otra norma es la ISO-50000 que es de gestión energética, y la 10001 que es una norma enfocada en seguridad y salud.

Estas certificaciones es el resultado de casi 20 años de estos trabajos con reuniones, capacitaciones y programas educativos apoyados que con el paso de los años se convirtieron en algo certificable y que puede mantenerse en este rubro.

Y aunque considera que se consolidó este aspecto al interior de la Universidad, ahora “la idea es acercarse más a la sociedad en general para manejarlo”.

Ya que la certificación también es positiva en los programas de acreditación de las carreras, y los agentes externos piden qué se hace en el tema de la sustentabilidad de la institución, ya que la Universidad tiene el término de sustentable y “el sistema de gestión apoya los programas educativos para que obtengan sus acreditaciones”.

Los proyectos desarrollados

La Coordinación de Sustentabilidad Ambiental instrumenta los modelos a desarrollar en la materia y que las estrategias aterricen en estos temas, además de las pláticas y capacitación que imparte al personal.

Por lo que en el diseño de estrategias se pide la colaboración de especialistas en otras disciplinas, como ingenieros, biólogos, administradores, para contar con puntos de vista diferentes, y con base en ello la coordinación rinde un informe a un comité institucional de sustentabilidad ambiental en el caso de las aulas y facultades, y de manera coordinada se llevan a cabo estas acciones.

Añade hay una parte de investigación y con base en ella diseñar las estrategias a implementar como en el caso del uso del agua, que se propuso plantas de tratamiento de aguas residuales pero mediante la técnica de fito-remediación.

“La Universidad ha empezado a instrumentar programas y tecnologías gracias a la información que se está generando a través de la coordinación de este grupo multidisciplinario”, destaca.

En el tema de energía, resalta que es relevante a nivel mundial la coordinación en forma conjunta con la Facultad de Ingeniería; mediante sus alumnos y profesores especializados en el tema “nos han apoyado en monitorear cómo se comporta el tema energético en la institución”.

Los datos de la UAC

En el tema de gestión de los residuos sólidos orgánicos precisa que antes se generaban cerca de 40 mil kilogramos anuales y ha ido disminuyendo “aún con el crecimiento de la población y de los campus universitarios”.

Destaca que en el 2017 estuvieron cercanos a tan solo 50 kilogramos, lo que demuestra el efecto logrado en pláticas y charlas con los estudiantes sobre el manejo de los residuos que van al basurero, ya que otro segmento, como el plástico o el PET, se tienen centros de acopio en la Universidad, y que se llevan a las empresas recicladoras.

Lo que califica de exitoso, ya que las disminuciones en ambos casos han sido del 30 por ciento además de que logra el proceso de reciclaje al enviar los objetos que pueden pasar por este proceso.

Indica que otro tipo de basura es la de las lámparas que se han ido renovando dentro la UAC y se almacenan junto con balastros y batería para entrega a una compañía nacional autorizada en el manejo de estos objetos.

En el caso de los residuos peligrosos informa que en el año 2017 generaron 29 kilogramos en estado sólido y 344 litros en estado líquido. “Cada uno tienen contenedores o maneras de disponerse correctamente”, asegura.

De los residuos infecciosos que son otro rubro, como las agujas, los punzocortantes, las gasas que tienen que ver con prácticas en el área de la salud, también en el 2017 se registraron 115 kilogramos.

El año pasado se generaron 638 kilogramos de toners y en pilas se logró conseguir que la universidad se convirtiera en centro de acopio, como un tema de responsabilidad social universitaria, ya que se incentiva a la comunidad universitaria y profesores a que traigan las pilas que generan en sus propios hogares.

“La Universidad ha absorbido con el gasto de dar el manejo correcto. Entonces no es sólo lo que la universidad genera en el tema de pilas, sino que ha abierto la campaña en la comunidad para dar el destino correcto a estos residuos”, siendo 62 kilogramos de pilas las que contabilizaron el año pasado.

De las lámparas fluorescentes se registraron 1,029 kilogramos, pero argumentó que es “una cantidad muy alta porque va relacionada a la modernización de las instalaciones que tiene la universidad, por lo que al hacer los procesos de modernización de las instalaciones se retiró una gran cantidad de lámparas que eran de generaciones anteriores”.

Para el funcionario educativo el manejo de estos residuos “implica el trabajo de muchas disciplinas” con quienes se ha logrado “buscar la manera del manejo adecuado, depósito o entrega de cada uno de estos residuos y hacer que siempre se cumpla la ley y se proteja el medio ambiente”.

Fuente: PorEsto

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