miércoles, junio 23

Trump le ‘mete el pie’ a su propio plan de crecimiento con los aranceles

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La Cámara de Comercio de Estados Unidos dijo que los gravámenes y la incertidumbre del TLCAN ya están afectando a las empresas.
El precio del acero crece 40% por el efecto de las medidas, que pagará el consumidor.

Las políticas comerciales de Donald Trump atentan contra sus propios planes a favor del crecimiento económico de Estados Unidos, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el organismo que representa a tres millones de negocios de todos los tamaños.

“Las políticas comerciales de la administración, como los aranceles al acero y aluminio recientemente anunciados, ponen en riesgo las ganancias de muchos de los éxitos de la política económica del presidente Trump, especialmente la desregulación y la reforma fiscal a favor del crecimiento económico que firmó a fines del año pasado”, dijo J.D. Foster, vicepresidente y economista en jefe del organismo.

Las medidas comerciales, aseguró, ya se han reflejado en los precios de los insumos utilizados por muchas industrias. Por ejemplo, el precio del acero ya es 40 por ciento más alto que en enero, además de ser 50 por ciento más caro que en Europa.

“Nuestra estrategia debe apuntar a los problemas correctos, no a los déficit comerciales. También debe apuntar a los objetivos correctos, no a nuestros aliados más cercanos”, explicó Thomas Donohue, presidente y CEO de la Cámara.

“Desafortunadamente, la creciente lista de aranceles propuestos o impuestos por nuestro gobierno, así como la continua incertidumbre sobre el futuro del TLCAN, ya están afectando a las empresas”, apuntó.

De acuerdo con estimaciones del Comité Fiscal del Congreso estadounidense, la reforma fiscal aprobada el año pasado por Trump aportaría un aumento al PIB anual de 0.08 puntos porcentuales. Sin embargo, el escenario de una guerra comercial podría borrar e incluso revertir esa dinámica.

Un modelo realizado por la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania, señaló que en una economía completamente cerrada, el PIB de Estados Unidos se enfilaría a una disminución de 0.9 por ciento dentro de una década, debido a una caída en salarios, empleos y servicios de capital.

“La Cámara de Comercio de Estados Unidos ha expresado públicamente nuestras preocupaciones a la administración y al Congreso”, expuso Donohue en una carta. “Les hemos recordado que un arancel no es más que un impuesto, y no lo paga el país exportador, sino que lo pagará el pueblo estadounidense”.

“Nuestra estrategia debe apuntar a los problemas correctos, no a los déficit comerciales. También debe apuntar a los objetivos correctos, no a nuestros aliados más cercanos”, explicó Thomas Donohue, presidente y CEO de la Cámara.

“Desafortunadamente, la creciente lista de aranceles propuestos o impuestos por nuestro gobierno, así como la continua incertidumbre sobre el futuro del TLCAN, ya están afectando a las empresas”, apuntó.

De acuerdo con estimaciones del Comité Fiscal del Congreso estadounidense, la reforma fiscal aprobada el año pasado por Trump aportaría un aumento al PIB anual de 0.08 puntos porcentuales. Sin embargo, el escenario de una guerra comercial podría borrar e incluso revertir esa dinámica.

Un modelo realizado por la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania, señaló que en una economía completamente cerrada, el PIB de Estados Unidos se enfilaría a una disminución de 0.9 por ciento dentro de una década, debido a una caída en salarios, empleos y servicios de capital.

“La Cámara de Comercio de Estados Unidos ha expresado públicamente nuestras preocupaciones a la administración y al Congreso”, expuso Donohue en una carta. “Les hemos recordado que un arancel no es más que un impuesto, y no lo paga el país exportador, sino que lo pagará el pueblo estadounidense”.

El presidente de EU comentó que el dirigente canadiense no se dio cuenta que tiene televisores en el Air Force One que le permitieron seguir su conferencia de prensa al final de la cumbre del G-7.

Trudeau comentó en ese mensaje que le había reiterado a Trump que los aranceles dañarían a las industrias y a los trabajadores de ambos países. Agregó que imponer medidas en represalia “no es algo que disfrute”, pero que no dudaría en hacerlo debido a que “siempre protegeré a los trabajadores canadienses y los intereses de Canadá”.

Fuente: El Financiero

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