miércoles, febrero 26

Un “simple catarrito” se puede ir a los oídos

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Los oídos son en parte, por desarrollo embrionario, una extensión del espacio comprendido entre la nariz y la garganta; por eso, hay una conexión mediante un tubo de hueso y cartílago que se llama “trompa de Eustaquio” y que permite que las cavidades del tímpano (donde se encuentran los huesecillos), permanezcan aireadas (son un espacio aéreo).

Por ello, no es difícil comprender que infecciones de la garganta, en particular de nariz y senos paranasales, se extiendan a los oídos, generando infecciones llamadas “otitis medias”.

Hace muchos años, mi padre el Dr. Ramón Del Villar Madrid, considerado “iniciador de la Otorrinolaringología Pediátrica en México”, definió como “encrucijada rinofaríngea”, precisamente, a ese espacio donde confluyen estructuras tan importantes como los adenoides, las amígdalas, la nariz y los senos paranasales y que pueden, con cierta facilidad en el niño, producir procesos infecciones crónicos, reiterativos —agudizados— o, ambos, en virtud de la cercanía con los oídos.

Por ello, es de suma importancia atender lo que en ocasiones, “consideran un catarrito”, que en realidad puede ser una sinusitis, y afectar los oídos.

Otorrinolaringología. Niños y adultos. Consultorio 423 de la Star Médica. Teléfono 999-196-15-14.

Fuente: Diario de Yucatán.

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