miércoles, agosto 21

Una apuesta en contra de AMLO es en contra de México

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Línea estratégica
FRANCISCO ZEA

De nuevo creo que estamos ante el dilema del vaso medio vacío. No obstante, haber obtenido la mayor votación de la historia moderna de nuestro país, todavía hay muchas personas, que dicen que AMLO, no es su presidente, que ellos no votaron por él, que, sin duda, hay más de 50 millones de mexicanos en el padrón que no se decantaron por él.

Pero debemos empezar por entender las reglas de la democracia que todos aceptamos. Dirían los clásicos: “En democracia se gana o se pierde por un solo voto”. Y López Obrador ganó por un chingo, muchos más, pero muchos más de los que hicieron presidente a Calderón. Lo he dicho siempre, y este mensaje va para los pejezombis y para los odiadores, hoy AMLO es presidente electo de todos los mexicanos y apostar en su contra es apostar en contra de México. De la misma forma hay que entender y respetar a Peña Nieto por su investidura, independientemente de que pueda estar involucrado él o sus cercanos en actos de corrupción, la institución presidencial va mucho más allá que la persona que la representa.

Muchos están en contra de la corrupción y los negocios que fueron evidentes en el sexenio del “ex-presidente” en funciones, y cómo no estarlo, cuando fueron acciones cínicas y hasta groseras, pero Peña sigue siendo presidente y de cualquier forma atacarlo o quitarle más poder que el que le arranca la transición es darse un balazo en el pie de la patria. De la misma forma, atacar a AMLO, cuando ni si quiera llega a la Presidencia es un suicidio nacional. Ningún ciudadano tiene que estar de acuerdo con todas las decisiones de un presidente en funciones o electo, ni con su estilo personal de gobernar.

Creo que es un error estar tomando determinaciones que jurídicamente no son viables todavía  cuando no ha llegado el primero de diciembre, me parece un desgaste innecesario. De la misma forma el ejercicio de la consulta vinculante para el NAIM es a, todas luces, un error político que se puede volver más grave en el ejercicio del poder. No pienso hacer ningún juicio de valor al respecto de la nueva terminal aérea, pero la verdad considero grave que no podamos ser llamados a ser un país puntal en turismo o en donde tenemos un potencial como ninguna nación. Y no me decanto por uno u otro proyecto, sólo me gustaría que la certeza sobre los proyectos en comento tuviera seriedad y no fuera ni una postura política ni un capricho ideológico, el futuro de un país no se puede decidir así.

No tengo idea de los resultados que se anunciarán en hora y veinte, desde que termine este escrito, espero que sean lo mejor para México. Además, si no estoy de acuerdo, con el resultado, de una consulta mal planeada, aquí reiteró mi apoyo al próximo Presidente de la República. Porque solo,no, podrá trabajar ni en su Cuarta Transformación ni en cualquier otra nomenclatura.  Me queda claro que podemos revivir a Churchill, su discurso del 13 de mayo de 1940: “Trabajo, sudor, sangre y lágrimas”, podemos revivir el de dos semanas después: “Hasta la victoria”, podríamos tener al mejor líder y más inspirador de la historia, pero si seguimos en el “valemadrismo”, culpando a todos de nuestros males, jamás este país va a caminar. Jamás un solo hombre que reciba una sociedad dividida podrá transformar un régimen y un país. Es el momento de la cohesión, de que Andrés Manuel entienda que es presidente electo de todos los mexicanos, los de izquierda, los morenistas, los pejezombis, sus odiadores, sus enamorados y derechistas. De los fifís, de los fofos y de todo aquel que de verdad ame a este país.

Su legitimidad alcanza para todo, para una consulta mal hecha, para que gobierne desde antes de gobernar. No necesita criticar ni embatir, a empresarios ni periodistas. No le sirve ni necesita para su ejercicio de gobierno anticipado irse en contra de Carlos Loret; es innecesario, los votos que le otorgaron los mexicanos en las urnas le alcanzan para hacer lo que quiera.

Y acallar la crítica de un tipo inteligente resulta paradójicamente tonto. Por eso es tan importante que entienda que no debe de caer en la tentación del absolutismo y mucho menos de ir en contra de sus críticos. Y, por otro lado, debemos de tener claro que ir en contra del presidente es ir contra México y esto es válido por los próximos seis años.

No importa el nombre ni el partido, pudo ser Meade o Anaya; es López y dejarlo solo es una mala idea para el futuro de México. No propongo darle una carta blanca para hacer y deshacer, la crítica es el mejor contrapeso, pero sí estoy cierto de que AMLO es el próximo presidente de México y no podemos ni pelearnos con el destino ni ir en contra de nuestro futuro. Para creyentes, fanáticos y opositores, la suerte de AMLO es su propia suerte, sino al tiempo.

Fuente: Excelsior

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