miércoles, junio 3

Una odisea, volver a México en los tiempos de coronavirus

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Una verdadera odisea es lo que vivió el campechano José Luis Camargo Cisneros y su perro Rex al quedar varados en Lima, Perú por más de un mes, luego de que por medidas de seguridad ante la contingencia sanitaria por Covid-19 las autoridades peruanas decidieran cerrar sus fronteras, dejando atrapados a miles de personas que por motivos turísticos o por trabajo como fue su caso, habían recurrido a este país.

En entrevista para Novedades de Campeche, Camargo Cisneros relató que el motivo de su viaje se debió a la intención de certificación tanto de él como de su perro de raza pastor alemán (Rex) adiestrador y elemento de terapia y/o asistencia para niños con síndrome de Down, respectivamente; labor que realiza desde hace 20 años en conjunto con otros tres perros en la ciudad de Campeche, sin ningún fin de lucro más que aportar a la comunidad su granito de arena.

“Nosotros llegamos a Lima, Perú el 18 de febrero y precisamente estábamos en pleno curso cuando nos dieron la noticia el 16 de marzo del cierre de fronteras y de aeropuertos y aunque nosotros teníamos previsto regresar hasta el 30 de abril, fecha en que concluía la certificación, inmediatamente se activaron los protocolos para repatriar a todos a su lugar de origen porque rápidamente las medidas adoptadas por el gobierno comenzaron a endurecerse, había toque de queda, nadie podía salir a la calle y hasta conseguir alimentos era complicado, y claro que nos preocupaba porque finalmente no era nuestro país”.

Señaló que durante los primeros días la vida fluía con normalidad, logrando avanzar rápidamente en los objetivos del curso debido a su experiencia como entrenador y la experiencia del perro en el trato y asistencia con niños, sin embargo, lo que en un principio resultó ser una ventaja, al declararse nuevas medidas de salubridad, ya no lo fue tanto pues las autoridades se negaron a la repatriación de Rex al tratarse de un animal de uso doméstico, comenzando así con las peticiones de auxilio en la embajada de México en aquel país y a través de redes sociales.

“La embajada no me permitía salir con Rex, su justificación era de que los aviones era solo para uso de personas, no para animales y aunque me inconformé varias veces justificando la importancia de mi can, continuaban negándose. Los aviones de rescate comenzaron desde el día 15 y uno a uno veía como partían mientras se negaban a sacarnos de un país en el que ya no nos sentíamos seguros. Yo estaba en Arequipa”.

Señaló que desde el día 15 de marzo, fecha en que se da el aviso del cierre de aeropuertos y fronteras, en Arequipa lugar donde él se encontraba salieron seis aviones de extranjeros para ser trasladados a Lima y de ahí a sus lugares de origen, en los días siguientes salieron tres más pero sin ellos, así la preocupación e incertidumbre comenzó a crecer.

“Los militares y policías tomaron las calles y si te veían en la calle te detenían, lo peor era de noche porque tenían autorización de dispararle a la gente que no respetara el toque de queda después de las 8 de la noche. Ahí todo está cerrado, no hay nada abierto, solo el supermercado y solo podía entra de una a dos personas y tenías derecho a comprar de tres a cuatro víveres, no más. La incertidumbre fue mucha de no saber si ibas a regresar a tu país, ver de nuevo a los tuyos”.

Señaló que si bien gracias a las redes sociales su caso tomó notoriedad y recibió apoyo de muchas personas, fue el Gobierno del Estado de Campeche que al enterarse intervino para agilizar su repatriación, comenzando su regreso el pasado jueves 26 de marzo y llegando finalmente a la ciudad de Campeche proveniente de vuelo directo de Ciudad de México a las 7 de la noche.

“Estaba muy sorprendido porque en un solo día pudieron agilizar los trámites burocráticos y diplomáticos que se necesitaba para que pudiera viajar con Rex, así que no puedo más que estar más que agradecido con el Gobierno del Estado por la gran gestión que hicieron para que yo ahora pueda estar en casa. Desde que se enteraron estuvieron en constante comunicación conmigo, corriendo con los gastos de todo y dándome el acompañamiento legal”.

En total, José Luis Camargo Cisneros salió de Lima Perú junto con otros 300 mexicanos.

Fuente: Novedades Campeche

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