jueves, enero 21

Urge el Tren Maya

0
459

El proyecto del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador se necesita para reactivar el sistema ferroviario y la generación de economía: ciudadanos /

Familias ferrocarrileras confían en los beneficios que traerá al Estado

CAMPECHE, Cam., 18 de noviembre.- Durante varias décadas, la “Estación Antigua”, como la conoce la mayoría de los campechanos, fue unos de los centros neurálgicos para la generación de economía a nivel regional.

Luego, con la venta de la empresa ferrocarrilera nacional, vino el abandono y el surgimiento de un punto rojo dentro del mapa urbano de la capital campechana, marchitada por el olvido gubernamental.

La antigua estación y sus alrededores, luego de ser factor de positiva economía, en este momento es un dolor de cabeza para quienes habitan en sus inmediaciones. El lugar es sitio para la atracción de problemas y propicio para albergar a sujetos no gratos.

El ferrocarril fue actor ineludible en la historia del Campeche contemporáneo. Fue por medio de la locomotora y los vagones que se transportaron la madera, el chicle y, luego, el combustible.

El tren también cumplió un papel importantísimo para el transporte y de comunicación entre los pobladores de nuestro Estado. Su venta significó desunión.

El proyecto de Tren Maya, de Andrés Manuel López Obrador, genera alegría, pero a la vez incertidumbre entre las familias ferrocarrileras, muchas de ellas asentadas en las colonias creadas en torno a la antigua terminal.

Cuando se fue el tren, no se fueron las necesidades de un importante conglomerado social, la de los ferrocarrileros. Muchas familias dependientes de la economía ferroviaria quedaron desamparadas. Sus descendientes están aquí, en Campeche, y no es de extrañarse que algunos desconfíen de las bondades del proyecto obradorista.

Existe incertidumbre, ya que los proyectos de gran calado, casi nunca, incluyen a las poblaciones locales. También prevalece el temor de que no se reconozca el derecho de los ferroviarios de Campeche y la nación y se privilegie a los foráneos.

“Por años estuvimos esperando a que las autoridades se acuerden de la reparación de este lugar y si ahora dicen que lo van a remodelar, con el proyecto del Tren Maya, pues ojalá lo dejen, es lo que hemos estado pidiendo por años.

“Desde que me acuerdo, hace años este lugar no estaba tan olvidado y feo, como todas las noches”, expresó doña Rubí Medina.

La entrevistada añadió: “Sólo esperamos que no vaya a ser que tarde mucho o que de plano sólo nos dejen con la esperanza de que este lugar pudo cambiar y terminen por no hacer nada de Tren Maya. El compromiso de nuestro Presidente no es necesario, es urgente”.

“Hay que apoyar, si dicen que nos va a beneficiar, porque de verdad este lugar está horrible. Ninguna autoridad por años nos ha hecho caso. El Gobierno Federal no interviene, sólo a veces se acuerdan de limpiarlo”, agregó.

Por su parte, doña Rosa Contreras expuso que prefería guardar su opinión a favor o en contra, “porque como dicen, hasta no ver, no creer.

“Vamos a esperar a que inicie el proyecto del que tanto están hablando y depende de las cosas. No puedo hablar ahorita si nos fue bien o mal ya, pues no hay nada de cierto todavía, mejor vamos a esperar y ya luego decimos si nos fue bien o mal”, argumentó.

Don Antonio Can, otro de los abordados por el POR ESTO!, manifestó que se encuentra a favor de la modernización de este lugar: “Yo no encuentro el porqué habría que estar en contra de este proyecto, que nos va a beneficiar en todo. Qué bueno que el Gobierno Federal, ahora sí, va a voltear a ver estas vías, estos lugares, que por décadas han estado en el olvido de las autoridades”, dijo.

En las zonas aledañas de la estación antigua de ferrocarriles se pueden notar las consecuencias que trajo consigo la debacle de este transporte. Es un lugar que feneció desde hace años y que únicamente ha invitado al ilícito.

Aunque el ferrocarril no ha dejado de funcionar, el área que antes ocupaban las oficinas, bodegas y centros operacionales de Ferrocarriles Nacionales luce abandonada, y sus patios, convertidos en tiradero de basura y chatarra.

Según la historia, el tren entró a la ciudad en el año de 1938, a la orden del Presidente Lázaro Cárdenas, quien instruyó que diera inicio el servicio provisional del pasaje que unió a Campeche con las comunidades de Chiná, Huayamón, Dzukac, Hool, San Juan Carpizo y San Dimas. Actualmente, a este lugar llegan vagones con chatarra y material de destrucción al sitio, enviados por una empresa del Istmo de Tehuantepec.

Fuente: PorEsto

Comments are closed.