miércoles, noviembre 20

Whatsapp da vida a los diarios venezolanos; sortean la crisis

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Periódicos y suplementos culturales aprovechan las redes sociales para llegar a sus lectores en otros países

Cada domingo Miguel Henrique Otero, presidente del diario venezolano El Nacional, y Nelson Rivera, director de su suplemento cultural, envían desde sus teléfonos móviles el pdf del Papel Literario a casi cinco mil personas.

Los servidores del diario lo mandan a otros 19 mil 500 lectores. Es imposible saber cuántos venezolanos de todo el mundo reciben y comparten esas páginas digitales que en otra vida se leyeron impresas.

De ese modo sobrevive desde el exilio la publicación periódica cultural más importante de Venezuela (y el suplemento cultural en activo más antiguo de América Latina, que el año pasado cumplió 75 años de vida).

Y lo hace con un sello añadido al diseño de su cabecera, en la que se lee: “Resistencia”.

Nos ha mostrado un potencial extraordinario, los lectores se convierten en agentes activos de la distribución”, cuenta Rivera por WhatsApp desde San Pedro de Nós, en La Coruña.

Estaba en España, cuando el 2 de septiembre de 2015 Diosdado Cabello me acusó, en su programa Con el mazo dando, de estar involucrado en una conspiración junto a Miguel Henrique Otero”, prosigue.

Unos días más tarde un grupo de la Dirección General de Contrainteligencia Militar se equivocó de casa e irrumpió en otra pensando que era la suya. Sería cómico si no fuera tan trágico: no ha podido regresar a Caracas.

Cinco meses antes Cabello había iniciado acciones legales, tanto mercantiles como penales, contra la empresa editorial y sus directivos, después de que El Nacional publicara una información de The Wall Street Journal y ABC sobre la posible implicación del dirigente chavista en las redes del narcotráfico (posteriormente ganaría la demanda por difamación contra el diario y amenazaría con ser su nuevo presidente).

El acoso contra El Nacional no ha cesado y se tradujo en la desaparición de su edición impresa el pasado 14 de diciembre. Pero la redacción continúa trabajando, concentrada en la edición digital.

La lectoría de la web no para de crecer desde 2015”, comenta Rivera, hasta convertirse en uno de los medios de comunicación latinoamericanos líderes en la red, “sin duda, a causa de la emigración venezolana”, que según cifras recientes de ACNUR suma ya cuatro millones de personas.

REFUGIO LITERARIO

Aunque Miami y Bogotá sean tal vez las ciudades más importantes del exilio venezolano, en España se encuentran los principales núcleos culturales.

En Madrid abrió la sede española de Kalathos Editorial y es donde viven Otero, la ensayista Marina Gasparini Lagrange, la pintora Emilia Azcárate, la actriz Ana María Simón o la periodista cultural Karina Sainz Borgo (quien ha internacionalizado la realidad venezolana en su primera novela, La hija de la española); mientras que en Barcelona están la editora Virginia Riquelme, los escritores Pedro Plaza Salvati, Alejandro Padrón y Ulises Milla.

Junto con los investigadores Miguel Gomes y Gina Saraceni, López Ortega ha seleccionado y prologado el volumen Rasgos comunes. Antología de la poesía venezolana del siglo XX, un impresionante libro de mil 150 páginas que —como el Papel Literario— se está convirtiendo en un símbolo de resistencia. Desde las Islas Canarias opina: “Esta coincidencia de la antología con el momento específico de Venezuela le ha dado a la edición un simbolismo especial, que obviamente no estaba previsto, pues en una hora tan oscura y terrible como la que vivimos, el libro se está viendo como un mecanismo de compensación, al menos en el plano de lo simbólico”.

Ochenta y siete poetas apelan a la universalidad de la poesía venezolana y, en palabras del escritor, “convierten la antología en la mejor versión posible de Venezuela”. Quizá por eso los lectores venezolanos que viven en Nueva York, Miami, Bogotá, Caracas, Buenos Aires, París o diversas ciudades españolas están comprando, regalando y reivindicando el libro, tanto en papel como en digital, porque —concluye López Ortega— “se ha convertido en una suerte de salvavidas, en un rayo de luz”.

En 2014 circulaban 90 medios impresos en 20 estados de Venezuela.
Actualmente sólo hay 27 medios en papel.
De acuerdo con el Instituto Prensa y Sociedad, las causas de la desaparición de los medios son los controles relacionados con la venta y distribución de papel, la hiperinflación, la contracción económica y el acceso a insumos como planchas y tintas, resultado de la actual crisis.

Fuente: Excelsior

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