miércoles, mayo 22

Y apenas van 100 días

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Economía sin lágrimas

ÁNGEL VERDUGO

Antier se cumplieron los primeros cien días de este gobierno, el cual, a diferencia de los anteriores, constará de 2131 días: 31+365+366+365+365+365 +274 por la reducción de octubre y noviembre del año 2024.

La diferencia cuantitativa entre los días de los 70 meses del periodo del actual gobernante contra los 72 que duraron los anteriores sexenios no es significativa (Son 61 días menos que corresponden a septiembre y octubre del año 2024), pues apenas representan el 2.8% de los 2192 días que habría tenido este sexenio, de haber sido un sexenio normal, sin embargo, dado lo que hemos visto durante estos primeros cien días transcurridos, este periodo del actual gobernante será recordado por todo, menos por su duración.

¿Imaginaba usted durante los días posteriores al 1 de julio del año 2018, después de la victoria arrolladora del actual gobernante, que vería lo que ha visto estos primeros cien días de su gobierno? ¿Pensó que el ganador se atrevería a llevar a la práctica a partir del 1 de diciembre –cinco meses después de la elección–, una serie de compromisos, de los cuales algunos rayan en la insania y los otros son, para decirlo claro, ocurrencias y despropósitos?

¿Le pasó por la mente lo que es hoy una tragedia de alcance incalculable, la cancelación del Aeropuerto de Texcoco? ¿Pensó que la integración del gabinete alcanzaría niveles tales de ridículo e incapacidad e inexperiencia de casi todos los designados, que si le hubiesen mencionados siete u ocho nombres antes de nombrarlos se habría carcajeado?

¿Pensó que en aras de recortar ciertos gastos para destinarlos a un conjunto de mal llamados programas sociales se haría con las extremidades inferiores? ¿Qué habría dicho de que la gobernación del actual gobernante se basaría en señalar todos los días un nuevo adversario, real o inventado, con miras a lanzar contra él todo tipo de insultos y ofensas y la culpa de todo, además de exhibirlo como el peor de los corruptos?

¿Habría pensado que México sería el único apoyo de consideración del cual goza hoy el sátrapa venezolano, Nicolás Maduro? ¿Y qué habría respondido si alguien le hubiese asegurado que, durante los primeros tres meses de este año, el gobierno estaría paralizado? ¿Y si otro por allá le hubiera dicho que esa locura de desconcentración de secretarías era una tomada de pelo y no les asignarían este año un solo peso?

¿Y si le hubiesen asegurado que era, y es, de tal magnitud la falta de liquidez que este gobierno estaría cobrando –desde el primer día a la fecha– el 100% del IEPS para ambas gasolinas? Es más, ¿habría aceptado usted como válido el pronóstico de una caída de la recaudación advertida desde el primer mes de este año?

¿Habría usted concebido que algunos legisladores del partido en el gobierno presentarían, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República, iniciativas que ni en los peores años de Echeverría y López Portillo habrían sido consideradas?

Asimismo, ¿habría pensado que el triunfador de la elección traicionaría prácticamente todas sus promesas y compromisos y, a cambio de eso, cancelaría programas que durante años probaron su eficacia? Es más, si usted fue de los que creyó que serían concretadas de inmediato las propuestas hechas en la Plaza de la Constitución el 1 de julio por la noche, ¿qué piensa hoy de los nulos resultados vistos a la fecha?

Por si faltare algo, ¿habría pensado que el ganador de manera contundente de la elección con más de 30 millones de votos, antes de los cien días ya se habría peleado con casi todo el mundo?

Ante estas preguntas y otra de índole similar, las cuales, lo acepte usted o no, pintan un panorama preocupante para el país y su economía y para la convivencia civilizada, ¿qué diría hoy de la gobernación que lleva a cabo López?

¿Lamenta haber votado por él? ¿Todavía no? ¿Qué necesita que pase para darse cuenta de su error?
Fuente: Excelsior

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