jueves, noviembre 14

Zona con más color

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En apenas un lustro la calle 47, desde el remate de Montejo hasta cerca de los terrenos de La Plancha, se ha transformado en el centro de numerosos y variados comercios

En tan solo cinco años la calle 47, en el tramo que va del remate de Montejo a la calle 48 de La Plancha, dejó de ser una vía oscura con residencias abandonadas, bodegas cerradas y baldíos y hoy es un corredor que poco a poco se llena de vida, luz, color y diversión.

En estas cinco cuadras abren sus puertas a diario siete restaurantes, cinco cantinas bar, tres hoteles, tres estacionamientos, una lonchería, dos cafeterías, una heladería, una clínica, una asociación civil, una agencia de cervezas, una casa de diseño, una mueblería, una aseguradora, una oficina, un comercio de bolsas y otros más.

Todo ello se suma a la oferta turística y de servicios de la ciudad y conviven con ellos 46 casas habitación, cinco casas abandonadas, tres bodegas, una casa en renta, otra en venta, un terreno bardeado y varios comercios que de manera ágil van cambiando el aspecto de la zona.

Si esta vía se prolonga hacia el poniente dos cuadras atrás hasta llegar a la calle 60, en el corazón del barrio de Santa Ana, las opciones de diversión, turismo y entretenimiento se multiplican con tiendas de artesanías, ropa, bares, antros, cafeterías, restaurantes, panaderías y licorerías.

Del otro lado de la calle se ubica el parque y mercado de Santa Ana con sus múltiples propuestas gastronómicas y artesanales.

Diario de Yucatán recorrió este tramo del remate de Montejo a la calle 48 colindante con los terrenos de La Plancha, actualmente enmontados y con “durmientes” amontonados por todas partes, para conocer la situación que guarda esta vía de la cual el Ayuntamiento de Mérida anunció que podría convertirse en un andador turístico-cultural.

En el primer tramo, del remate a la calle 56 en el lado izquierdo de poniente a oriente, se ubica La Cafetería Impala, emblema indiscutible de la ciudad con su más de medio siglo de existencia, al que le siguen los negocios La Taberna y El Lucero del Alba.

Del lado derecho de esa misma vía se encuentra el hotel Casa Continental.

El tramo de la 56 a la 54 alberga en su lado derecho a una lonchería (La papa caliente), el restaurante Marmalade (barra de cocina), una agencia inmobiliaria, el restaurante Sayonara Asian Cuisine (cocina asiática), el hostel Akasha, la asociación civil Paternidad Responsable, un estacionamiento público y una tienda de Muebles & Diseño.

Por la izquierda, transitando de poniente a oriente, abre este tramo el estacionamiento del Lucero del Alba, le siguen sobre la misma acera la Unidad de Atención Sicológica (Unasse), Seguros Atlas, la cafetería Quatro Sette Latte, el hotel boutique de lujo Casa Lecanda, construido en una casa de finales del siglo XIX. En ambos lados de esta vía hay 14 casas habitación.

De la 54 a la 52, por el lado izquierdo se ubica el restaurante 130° Steakhouse, lugar especializado en carnes, junto al restaurante bar Cantina Catrín, el Pich Rest Bar y el Restaurante Casa Dominga, adecuado en una casona que data de 1906.

A la derecha de esa vía (poniente-oriente) está el restaurante Oliva (cocina italiana), una agencia de cervezas, un negocio de participaciones (invitaciones y calendarios) y el restaurante Micaela Mar y Leña.

En este tramo de la 47 en ambos lados se ubican 12 casas habitación, una abandonada, otra en renta y un estacionamiento privado.

A esta vía le sigue el tramo de la 52 y 50, donde se encuentran a la izquierda el comercio Polibolsas y el local Scouts Provincia Yucatán; a la derecha, La Carlota Sport Bar Vip, una oficina y tres bodegas (una en renta).

En ambos lados de la calle hay ocho casas habitación, cuatro viviendas abandonadas y una en venta.

El último tramo que va de la 50 a la 48 solo cuenta con un negocio, Cantina Tradicional La Letra, 11 casas y un terreno bardeado.

Historia

Los vecinos que vivieron durante los primeros años de México como nación en tiempos del segundo imperio identificaron esta calle en el tramo que nos ocupa como la 7 Oriente “N”.

Esto porque, al igual que las demás calles de la capital yucateca, han tenido tres nomenclaturas oficiales.

La primera data de estos tiempos del segundo imperio (1864-1867) y cuyo sistema tuvo como punto central, según el Catálogo Histórico de Mérida, de Gonzalo Cámara Zavala, el cruzamiento de las calle 60 y la 61, mismas que fueron sus ejes desde la edificación de la ciudad.

Del primer eje (calle 60) partían todas las calles paralelas a él, designadas 1a., 2a., 3a., 4a., con el nombre común Norte o Sur adherido que le correspondía de acuerdo con su ubicación.

En la misma forma de la Calle Central (la 61) partían sus calles numeradas como 1a., 2a., 3a., etcétera, agregándoles Oriente o Poniente según correspondía.

Para precisar mejor la nominación de las mismas se añadía la letra inicial del punto cardinal según el eje que determinaba su posición geográfica. Ejemplo: las calles del norte situadas en el oriente del eje se denominaban calle 1a., Norte “O”, y las del poniente, calle 1a., Norte “P”.

Diez años después, durante el gobierno de José María Iturralde se cambió la nomenclatura de las calles y en el número 45 de la Revista de Mérida correspondiente al jueves 14 de junio de 1877, con grandes titulares y en primera plana se publica el cambio referido con el título: “Nombres y numeración de calles y plazas de esta ciudad”.

Este nuevo sistema consistió en ponerle a las calles y plazas nombres de personas civiles o militares que de algún modo habían prestado relevantes servicios al Estado.

La hoy calle 47 en su tramo de la 60 (Calles de Progreso) a la 50 (Calles de Ongay) fue llamada Calles de Osorno.

La tercera nomenclatura que es la actual se realizó a iniciativa de la Junta Directiva del Censo de 1895 y se puso en vigor el 30 de julio del mismo año, cuando gobernaba Carlos Peón Machado y Francisco Gil y Hoya era alcalde (“Mérida de los años 1920”. Francisco D. Montejo Baqueiro).

Pero hay una nomenclatura más… La de las esquinas de Mérida, que si bien no oficial, es de mucha utilidad para vecinos y visitantes de la capital.

Montejo Baqueiro señala que la vieja costumbre de nominar a las esquinas data, según los cronistas desde tiempo muy remotos. Se cree que su fin era orientar a la gente que venía de lugares aledaños a la ciudad para su fácil caminar por las calles.

Algunas de ellas deben sus nombres a algún hecho real o ficticio o alguna motivación objetiva, con motivos astrológicos, nombres de flores, de la fauna regional, de la flora vernácula, de ambiente religioso, motivos marinos, exponentes bélicos, conceptos y sustantivos.

La calle 47 hacia el oriente en el tramo que nos ocupa lleva en su cruce con la 60 la esquina denominada “El arco de Santa Ana”, con la 58 “La puerta del sol”, con la 56 “El Ciprés”, con la 54 “El Carrusel”,con la 52 “El Cedro”, con la 50 “La Letra” y con la 48 “El Bombardeo”.

Tras La Plancha continúa la 47 en su cruce con la 46: “La hormiguita de oro”, con la 44 “La Guadalupana y con la 40 “El Sapo”.

Fuente: El Diario de Yucatán.

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