lunes, mayo 20

Zona de confort

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Nudo gordiano
YURIRIA SIERRA

Pocas cosas tan extrañas y desconcertantes como el hecho de que alguien llegue y vulnere nuestra comodidad, el paso seguro, la rutina memorizada, la calma. Es temblor, pero también ventana de oportunidad. Y por lo general, pocos momentos son tan desaprovechados como ése. Porque la reacción inicial es siempre el enojo, el reclamo ante quien osó romper con una cotidianidad que satisfacía necesidades básicas, sin sorpresas, sobresaltos o vistas al espejo que obliguen a un ejercicio de reinvención. ¿Será acaso que México está fuera de aquella, su zona de confort? Porque llevamos casi dos, tres meses brumosos, donde por un lado están quienes defienden con alta dosis de lealtad el nuevo proyecto, aun siendo presas de la ceguera, pero también están los que señalan y se resisten a una etapa de cambio que, ojo, no tiene por que ir en una dirección forzada, por el contrario. Las siguientes, son preguntas a bote pronto que surgen justo desde el poco entendimiento que vemos en lo que sucede en nuestro país, un país que ya no se siente el mismo, pero que tampoco tiene claro el rumbo que debe tomar: ¿Qué sucederá con la sociedad civil organizada, quienes han sido un contrapeso importante para el diseño, configuración y ejecución de políticas públicas, pero que deberán buscar nuevos caminos que les aseguren su fondeo para operación, vías que no necesariamente tienen que trazarse desde las dependencias federales, sino también optar por la iniciativa privada dentro y fuera del país.

¿Qué pasará con los medios? ¿Cómo operaremos cuando cada vez son más las vías, los canales, las plataformas de comunicación, noticiosas, de entretenimiento? ¿Cuándo las posibilidades de anunciantes se vieron restringidas por la ley en los sexenios pasados para que el gobierno pudiera convertirse en el principal cliente de los medios? ¿Qué pasará con todos los medios (los más chicos) que sobreviven de la publicidad oficial ahora que el gobierno ha anunciado el drástico recorte en ese rubro? Pues la respuesta es sencilla: admitir que se acabaron las viejas fórmulas, que hay que reinventarse y atraer nuevas audiencias con mejores productos. ¿Qué sucederá cuando los subsidios no estén dando los resultados planeados? Según los programas de gobierno, una familia con acceso a cada una de las ayudas anunciadas, recibirá 15 mil 900 pesos mensuales. Personalmente, no soy partidaria de estos subsidios, creo que siempre será mejor enseñar a pescar que dar los pescados servidos y en el plato; la historia nos ha demostrado que estas ayudas no generan bienestar, porque eventualmente agotan los recursos del Estado.

¿Qué pasará con los ciudadanos que se volvieron huachicoleros? ¿Con la CNTE o Antorcha Campesina o los 400 Pueblos, y todos esos grupos acostumbrados a vivir chantajeando económicamente a todos los gobiernos?

¿Dónde está la oposición lanzando mejores alternativas? Los grupos políticos que alguna vez fueron fuerza representativa y que, hoy, lucen desdibujados y segmentados. Se quedaron atrapados en su reflejo de antaño, pareciera que sólo quieren sentirse incluidos, como parte del Leviatán de la maquinaria política mexicana. ¿Cómo lograrán, por decir algo, refutar iniciativas como la Guardia Nacional, si cuando el tema estuvo en sus manos actuaron igual y objetando con los mismos argumentos? No habrá oposición en México mientras ellos no estén dispuestos a salirse de la zona de confort y poner al cerebro a crear nuevos escenarios.

No sabemos si lo que está haciendo AMLO es, como advierten muchos, la receta para el desastre o una verdadera vuelta de tuerca en la forma de entender el progreso de un país. Lo que es un hecho es que se está convirtiendo en una invitación, seguramente involuntaria, pero valiosísima a la reinvención de un pueblo completo. AMLO está removiéndolo todo, y tanto, que no habrá más opción que crecernos todos, ante la invitación o ante los retos.

Las respuestas de los mexicanos dirán mucho más de nuestra capacidad de reinvención que de nuestro aburrido y siempre mediocre sentido de adaptación. Que la 4T no sea la transformación de un solo hombre, que sea la transformación que todos tendremos que llevar a cabo nos guste o no que nos estén sacando de nuestras zonas de confort: ¡y cuánto más si no nos gusta!

Fuente: Excelsior

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